La Casa Rosada sostiene que los primeros datos de agosto muestran una mejora en los atrasos de las tarjetas de crédito y mantiene su estrategia de refinanciación individual.
El Gobierno de Javier Milei considera que el aumento de la morosidad de los hogares habría alcanzado un pico y comenzó a mostrar señales de retroceso durante las últimas semanas. La evaluación oficial se apoya principalmente en los primeros indicadores de agosto.
Uno de los datos que utiliza el equipo económico es la evolución de la llamada “premora” de las tarjetas de crédito. Los casos con 30 días de atraso pasaron de 57.306 en julio a 44.708 en agosto, una reducción de 12.598 casos, equivalente al 21,9%.
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Con estos números, la Casa Rosada ratifica su decisión de no implementar una intervención general sobre el sistema financiero. La estrategia consiste en que los bancos y entidades crediticias administren y refinancien las deudas de sus clientes de manera individual.
El Banco Nación aparece como uno de los ejemplos utilizados por el Gobierno. Desde comienzos de 2026 realizó 102.505 operaciones de refinanciación correspondientes a 89.608 clientes, por un total de $476.300 millones. De ese universo, más de 64.000 operaciones correspondieron a personas que ya estaban en mora.
La problemática, sin embargo, continúa generando preocupación y llegó a la agenda pública después de las declaraciones del titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo. Desde la Iglesia reclamaron que el Gobierno no tenga una mirada superficial sobre las dificultades que enfrentan las familias para afrontar sus deudas.
Mientras algunos funcionarios reconocen preocupación por el nivel de las tasas y el deterioro de la capacidad de pago, el Ejecutivo sostiene que los indicadores no reflejan una crisis y atribuye parte de la discusión a factores políticos. El tema volverá a ser analizado en la reunión de Gabinete, mientras el Gobierno espera que la mejora de los indicadores confirme su decisión de no intervenir de manera generalizada.


