El Gobierno nacional sigue de cerca la escalada de violencia en Bolivia, donde aumentan las protestas, los bloqueos de rutas y el desabastecimiento en distintas regiones del país vecino. En ese contexto, la Casa Rosada evalúa posibles medidas preventivas en la frontera norte.
Fuentes oficiales indicaron que la situación se encuentra “bajo evaluación permanente” y que cualquier decisión operativa dependerá del Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva. Por el momento, no hay definiciones concretas.
En el Ejecutivo no descartan reforzar controles fronterizos si el conflicto en Bolivia se profundiza, aunque por ahora no está previsto reactivar el Plan Roca. La prioridad es evitar una sobrerreacción y seguir el desarrollo de los acontecimientos en tiempo real.
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La preocupación oficial se centra en dos factores: un posible incremento de los flujos migratorios y el avance del crimen organizado en zonas limítrofes. La situación es seguida con especial atención en los pasos fronterizos del norte argentino.
En paralelo, el Gobierno argentino ya tuvo intervención indirecta en la crisis regional. El canciller Pablo Quirno desmintió acusaciones sobre un supuesto apoyo militar a Bolivia y aclaró que solo se enviaron provisiones humanitarias.
Mientras tanto, en Bolivia persisten las protestas contra el presidente Rodrigo Paz, con enfrentamientos, cortes de ruta y problemas de abastecimiento. La tensión social sigue en aumento y genera preocupación en toda la región.
FUENTE: TN.
IMÁGEN: Presidencia


