El Gobierno nacional dispuso una nueva profundización del ajuste del gasto público con el objetivo de garantizar el superávit fiscal en medio de la caída de la recaudación. La medida fue instruida por la Casa Rosada a todos los ministerios y se da en un contexto de presión sobre las cuentas públicas y compromisos con el Fondo Monetario Internacional.
Según confirmaron fuentes oficiales, el esquema contempla un recorte adicional del 2% en el gasto corriente y del 20% en el gasto de capital. “La motosierra sigue”, señalaron desde el Ejecutivo, en referencia a la política de ajuste impulsada por el presidente Javier Milei.
La decisión llega tras ocho meses consecutivos de caída en la recaudación tributaria, lo que obligó a recalibrar las metas fiscales. El objetivo es sostener un superávit primario que el Gobierno acordó con el FMI en torno al 2,2% del PBI, en un escenario de restricciones crecientes.
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En la práctica, el ajuste ya se venía reflejando en distintas áreas del Estado. Según datos oficiales, el gasto público acumulaba una reducción en rubros sensibles como obra pública, transferencias a provincias y salarios del sector público, lo que impacta directamente en la actividad económica.
Uno de los puntos más sensibles del informe es la caída de ingresos y el aumento de la llamada “deuda flotante”, que representa compromisos devengados pero aún no pagados. Este indicador es seguido de cerca por el organismo internacional y refleja tensiones en la ejecución presupuestaria.
Mientras tanto, el Gobierno enfrenta además el desafío de proyectos legislativos que podrían modificar el equilibrio fiscal, como iniciativas en materia de financiamiento universitario y reformas estructurales. En ese marco, el Ejecutivo busca sostener su programa económico con nuevos recortes en todas las áreas del Estado.
Fuente: TN.


