En medio del paro general impulsado por la CGT, el Gobierno nacional calificó la protesta como “perversa” y “extorsiva”. Adorni cuestionó especialmente la interrupción del transporte público y aseguró que la medida impidió que miles de personas pudieran cumplir con su jornada laboral.
“El problema es que, aunque tengas voluntad de ir a trabajar, si te cortan el medio de transporte no podés hacerlo”, planteó el funcionario en una entrevista transmitida por streaming. Según su visión, la huelga no sólo presionó al Ejecutivo sino que terminó perjudicando a los propios trabajadores.
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La medida de fuerza coincidió con el inminente debate en la Cámara de Diputados del proyecto de reforma laboral promovido por el oficialismo. Desde la medianoche se vieron afectados trenes, subtes y otros servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, aunque algunas líneas de colectivos operaron parcialmente.
En la Ciudad de Buenos Aires se registraron largas filas en paradas y un incremento en el uso de vehículos particulares y servicios alternativos. En barrios como Liniers y Constitución, pasajeros acordaron viajes informales para poder trasladarse ante la falta de transporte regular.
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Adorni también vinculó la convocatoria con el cierre reciente de una fábrica de neumáticos que dejó a más de 900 operarios sin empleo, en referencia a la crisis que atravesó FATE. Para el Gobierno, el paro profundiza la incertidumbre económica, mientras que desde la central sindical sostienen que la protesta busca frenar cambios que —afirman— afectarían derechos laborales.
Fuente: Infobae.


