Un estudio de la Universidad de París identificó que el impacto de Chicxulub fue causado por una condrita CO, un tipo de roca que representa una fracción ínfima del 5% de los meteoritos conocidos.
Hace 66 millones de años, un visitante cósmico se estrelló contra la Tierra y provocó la extinción del 75% de las especies, incluidos los dinosaurios no aviares. Un nuevo estudio acaba de revelar de qué estaba hecho realmente ese objeto, y la respuesta sorprendió a los propios científicos.
Un equipo encabezado por la Universidad de París publicó en Science Advances los resultados de un análisis avanzado de isótopos de níquel en muestras del impacto, para delimitar la composición del meteorito del Cretácico-Paleógeno. La conclusión apunta a que fue una condrita carbonácea de la clase Ornans (condrita CO), un tipo de roca que «no se parece en absoluto a los meteoritos típicos que se encuentran en las colecciones de los museos», según Philippe Claeys, de la Universidad de la Columbia Británica y uno de los firmantes del artículo.
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Las condritas carbonáceas representan apenas el 5% de los meteoritos de los que se han obtenido muestras en la Tierra, y las de clase Ornans constituyen una fracción ínfima de ese ya reducido grupo. «El hecho de que les golpeara un proyectil tan raro y lejano realmente pone de relieve lo desafortunados que fueron los dinosaurios», señaló Claeys.
El cuerpo que generó el cráter de Chicxulub, en México, tenía entre 10 y 15 kilómetros de diámetro y chocó a una velocidad estimada de 64.000 kilómetros por hora. Se vaporizó por completo tras el impacto, razón por la cual los investigadores debieron analizar los isótopos de níquel en arcillas marinas recogidas de una fina capa de material formada en todo el planeta como consecuencia de la colisión.
Una condrita CO contiene muchos menos elementos volátiles —como carbono, zinc, agua y especialmente azufre— que otros tipos de meteoritos conocidos, lo que la convierte en uno de los materiales más primitivos y vírgenes del sistema solar. Su origen exacto aún es incierto, aunque podría haber llegado desde las regiones más lejanas del sistema solar exterior o la zona exterior del cinturón de asteroides, cerca de Júpiter.
Con información de Wired / Imagen: Science Photo Libraryes


