Un nuevo estudio científico demuestra que la exposición al plomo no es un fenómeno reciente. Investigaciones combinando geoquímica fósil, genética evolutiva y experimentos con organoides cerebrales revelan que homínidos y neandertales estuvieron expuestos a este metal durante más de dos millones de años.
Análisis de 51 dientes fósiles de especies como Australopithecus africanus, Paranthropus robustus, Homo neanderthalensis y Homo sapiens, provenientes de África, Asia, Europa y Oceanía, mostraron rastros de plomo formados durante la infancia. Según los investigadores, estas marcas indican absorción tanto de fuentes naturales como volcánicas o del propio cuerpo en situaciones de estrés o enfermedad.
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Los resultados sugieren que este metal pudo haber influido en el desarrollo cerebral, afectando áreas relacionadas con el comportamiento social y la comunicación. Los organoides cerebrales con ADN neandertal demostraron mayor sensibilidad al plomo, mientras que los Homo sapiens desarrollaron variantes genéticas que ofrecían cierta protección frente a sus efectos neurológicos.
Los científicos destacan que, aunque el plomo sigue siendo un grave problema de salud hoy, especialmente para los niños, en el pasado pudo haber impulsado adaptaciones que fortalecieron la supervivencia y la capacidad de comunicación mediante el lenguaje. La investigación sugiere que la historia evolutiva del plomo está más ligada a la humanidad de lo que se pensaba.
Fuente: DW.


