Las elecciones presidenciales de Brasil tendrán impacto político en la relación con la Argentina, aunque la evolución del comercio bilateral dependerá principalmente de las decisiones económicas que adopte el próximo gobierno. La primera vuelta se realizará este domingo 4 de octubre y, si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, habrá balotaje el 25 de octubre.
El intercambio comercial llega a los comicios con una mejora para la Argentina. Entre enero y agosto de 2026, el déficit bilateral se redujo a USD 1.635 millones, frente a los USD 4.119 millones registrados durante el mismo período de 2025. Para todo el año, las proyecciones de Abeceb estiman un déficit cercano a los USD 2.500 millones.
La reducción del desequilibrio estuvo vinculada principalmente a una caída del 17,2% en las importaciones desde Brasil, mientras que las exportaciones argentinas aumentaron 4,1%. El complejo automotor concentra alrededor del 40% del intercambio en ambas direcciones y constituye el principal eje de integración productiva entre los dos países.
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En agosto, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los USD 1.099 millones, con USD 446 millones correspondientes al sector automotor. Entre los productos que aumentaron su participación también aparecen los lácteos y la energía, cuyas ventas crecieron 27,6% y 80,8% interanual, respectivamente. En sentido contrario, el trigo perdió participación frente a proveedores como Rusia y Estados Unidos.
Del lado de las importaciones, Argentina incrementó las compras de energía eléctrica, hierro y acero y carne bovina. En agosto, las adquisiciones de hierro y acero crecieron 79,8% interanual, las de energía eléctrica 58% y las de carne bovina 218,3%. Por eso, la evolución de la actividad económica brasileña será relevante para las empresas argentinas que dependen del mercado vecino.
Las proyecciones de Abeceb contemplan un crecimiento del PBI brasileño de 1,9% tanto en 2026 como en 2027, mientras que la inflación se ubicaría cerca del 4% el próximo año. El escenario también incluye un déficit fiscal nominal equivalente al 8,5% del PBI y una deuda pública que podría alcanzar el 86,7%. Según el análisis citado, el efecto sobre el comercio bilateral dependerá más de la profundidad y duración del ajuste económico brasileño que del resultado electoral en sí mismo.


