La empresa estadounidense Halliburton ratificó que no participará del proyecto petrolero Sea Lion ni desarrollará actividades de exploración y producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas o sus aguas circundantes. La compañía, con sede en Houston, es uno de los principales proveedores internacionales de tecnología, equipos y servicios especializados para la industria petrolera.
La decisión se conoce en medio de las medidas impulsadas por el Gobierno argentino contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el área en disputa. En septiembre, la filial argentina de Halliburton ya había comunicado su decisión de no intervenir en proyectos en Malvinas.
La posición de la compañía se suma a las adoptadas por SLB y Baker Hughes, que también comunicaron que no participarán en actividades relacionadas con Sea Lion. Estas empresas concentran una parte importante de los servicios técnicos utilizados para operaciones petroleras de gran escala en aguas profundas.
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El Gobierno argentino había enviado notificaciones a empresas de servicios petroleros para advertirles sobre las consecuencias de participar en las operaciones vinculadas con Sea Lion. En septiembre, además, inició procedimientos sancionatorios contra empresas y personas relacionadas con actividades hidrocarburíferas en las islas.
En paralelo, el Ejecutivo argentino avanzó por la vía diplomática y judicial. El 28 de septiembre comunicó el inicio del procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objetivo de cuestionar la explotación de hidrocarburos vinculada al proyecto Sea Lion. También intimó al Reino Unido a adoptar medidas para impedir el inicio o continuidad de esas actividades.
La estrategia argentina también contempla la posibilidad de recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar si no se atiende el requerimiento formulado al Reino Unido. El Gobierno sostiene que las actividades hidrocarburíferas en el área se desarrollan en el marco de una disputa de soberanía reconocida por Naciones Unidas, mientras que el Reino Unido mantiene su propia posición sobre las islas y las actividades que se desarrollan bajo su administración.


