El trastorno del espectro autista (TEA) es un tema que cada vez despierta más interés y necesidad de comprensión. Las médicas pediatras Lorena Garcés (MP 3378) e Ivana Avala (MP 4546) explican la importancia de reconocer, entender y acompañar a los niños con esta condición desde temprana edad.
Lorena Garcés destaca que «el diagnóstico oportuno es fundamental para brindar a los chicos espacios y apoyos adecuados durante su desarrollo». Señala que el pediatra, la familia y la escuela son las piezas claves para detectar las señales tempranas.
Ivana Avala enfatiza que «muchos padres notan que su hijo es diferente a sus hermanos o primos, y ese ‘distinto’ hay que escucharlo con atención». Las alertas incluyen un juego restringido, dificultades en la comunicación y berrinches inexplicables.
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En el juego, los niños con TEA suelen presentar un interés muy limitado y patrones repetitivos. Garcés explica: «Por ejemplo, pueden alinear juguetes de manera rígida y alterarlos genera caos y berrinches difíciles de calmar».
Respecto al lenguaje, Avala comenta que “los niños parecen estar en su mundo, no piden cosas ni se comunican como se espera para su edad, lo cual puede confundirse con sordera o indiferencia”.
Ambas pediatras resaltan que la comprensión es clave para reducir el estigma: «Estos niños perciben el mundo de forma diferente y eso genera conductas que a veces parecen difíciles de manejar», apunta Garcés.
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Además, mencionan que entre el 30 y 70 % de los niños con TEA tienen problemas gastrointestinales, como constipación o reflujo, relacionados con su sensibilidad sensorial y selectividad alimentaria.
Sobre el acompañamiento escolar, Avala sostiene que «la comunicación fluida entre docentes, familias y centros de salud es esencial para detectar y acompañar estos casos, aunque a veces cuesta que estas instituciones se conecten».
Por último, Garcés destaca que «el aumento de la prevalencia responde tanto a un mejor diagnóstico temprano como a factores ambientales y sociales, como el exceso de pantallas que afectan el desarrollo de vínculos y lenguaje».
Ambas coinciden en que el trabajo en equipo, la empatía y la escucha activa son pilares para acompañar a las familias y promover una sociedad más inclusiva para los niños con trastorno del espectro autista.


