Un estudio publicado en Science reconstruyó la historia evolutiva de los felinos y determinó que los ancestros de los gatos modernos aparecieron en el norte de África y no en Oriente Medio. Los investigadores concluyen que recién hace unos 2000 años estos animales comenzaron su expansión por Europa impulsados por fenicios, púnicos y romanos.
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Un nuevo estudio sobre ADN antiguo de felinos, financiado en parte por la National Geographic Society y publicado en la revista Science, acaba de replantear por completo la historia del gato doméstico. Contrario a la hipótesis aceptada durante casi dos décadas, la investigación concluye que los primeros ancestros de los gatos modernos no surgieron en Oriente Medio, sino en el norte de África, y que su llegada a Europa fue sorprendentemente tardía: hace apenas 2000 años.
Hasta ahora, la teoría predominante sugería que los agricultores del Neolítico, en el Mediterráneo oriental, habían domesticado a los felinos hace unos 10 000 años para controlar a los roedores en los primeros asentamientos agrícolas. El hallazgo de un gato enterrado junto a un humano en Chipre, datado en 7500 a.C., reforzaba esa idea. A esto se sumaba la fuerte presencia de gatos en el arte y la simbología de Egipto, donde se los representaba como animales sagrados ya hacia el 2000 a.C.
Sin embargo, el nuevo análisis ofrece una imagen diferente. El equipo internacional liderado por Claudio Ottoni, paleogenetista y explorador de National Geographic, secuenció material genético de 225 restos de gatos antiguos junto con muestras de gatos monteses actuales de África e Israel. De ese trabajo se reconstruyeron 87 genomas completos, lo que permitió rastrear con mayor precisión el linaje evolutivo.
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Los resultados muestran que los felinos que vivieron antes del 200 a.C. en regiones mediterráneas no estaban emparentados con los gatos modernos, sino que eran casi indistinguibles de los gatos monteses de hoy (Felis silvestris). Muchos de ellos no eran mascotas: rondaban asentamientos neolíticos, cazaban roedores o eran utilizados por su piel. Algunos recibían un trato especial: un gato de la Edad de Bronce en Sicilia fue hallado enterrado dentro de un jarrón ceremonial.
La verdadera expansión del gato doméstico moderno comenzó recién en los últimos dos milenios. Los restos más antiguos de un felino doméstico en Europa continental se remontan al siglo I d.C., en pleno auge del Imperio Romano. Según los investigadores, fenicios y púnicos fueron los primeros en transportar gatos domesticados por el norte de África, Cerdeña y el sur de la península ibérica, extendiendo su presencia por rutas comerciales. Más tarde, las conquistas romanas aceleraron su dispersión hacia Austria, Serbia y Gran Bretaña.
El estudio también rastrea migraciones felinas fuera de Europa. Investigaciones recientes en China revelan que los gatos domésticos llegaron al este de Asia hace unos 1400 años, viajando con comerciantes que recorrían la Ruta de la Seda. Antes de eso, el registro fósil muestra la presencia de gatos leopardos locales que interactuaban con las comunidades neolíticas hace 5400 años, pero sin llegar a ser completamente domesticados.
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Ottoni y su equipo ahora buscan secuenciar ADN de gatos momificados en Egipto, una tarea técnicamente desafiante por la fragilidad de las muestras, pero que podría brindar pistas definitivas sobre cómo y cuándo empezó la domesticación en el norte de África. Expertos como Leslie Lyons, genetista de la Universidad de Missouri, señalan que estos nuevos datos permiten “descifrar un código evolutivo que los felinos revelan de a poco”.
El hallazgo confirma lo que muchos sospechaban: los gatos, animales sigilosos y extraordinariamente adaptables, aprovecharon como ningún otro mamífero la expansión de las ciudades antiguas. Su historia, lejos de estar completa, continúa escribiéndose a medida que la genética moderna ilumina los misterios de uno de los compañeros más enigmáticos de la humanidad.
Fuente: National Geographic
Foto: Archivo


