Con el frío instalado y la gripe a la vuelta de la esquina, las infusiones vuelven a ocupar el centro de la escena. Equinácea, mate, matcha, jengibre con miel y limón: la lista de bebidas que prometen «blindar» las defensas crece cada invierno. Pero, ¿realmente cumplen lo que anuncian o son más un ritual reconfortante que una solución médica?
La equinácea es una de las más nombradas: su raíz concentra polisacáridos y alcamidas, compuestos a los que se les atribuye la capacidad de estimular la respuesta inmune y aliviar la congestión y la irritación de garganta. El mate aporta energía sostenida gracias a la mateína y activa la circulación por su efecto vasodilatador. El matcha suma catequinas y L-teanina, con un perfil antiinflamatorio.
Sin embargo, los especialistas piden moderar las expectativas. «Estas infusiones de hierbas se consideran alimentos y esa es su única función», resume Maite Rodríguez, química farmacéutica y académica de la Universidad Andrés Bello (Unab). Es decir: no están registradas como medicamentos ni tienen aprobada una función terapéutica ante ningún organismo sanitario.
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El combo de limón, miel y jengibre tampoco hace milagros. «No hay evidencia científica de que disminuya los cuadros infecciosos o que reduzca los síntomas», advierte Yanina Hernández, nutricionista de la misma institución. Sí puede ayudar a aliviar síntomas como la congestión si se consume con regularidad, pero nunca como reemplazo de un tratamiento médico.
Un metaanálisis de 2019 que revisó 145 publicaciones científicas encontró relación entre el uso indiscriminado de algunas hierbas y afecciones hepáticas, mayor riesgo de ciertas enfermedades y posible presencia de contaminantes cuando el cultivo no es el adecuado.
Algunas precauciones concretas: en bebés está desaconsejado el uso de anís estrellado porque puede provocar convulsiones. Quienes tienen hipertensión deberían limitar las bebidas con cafeína, incluido el mate. Durante el embarazo y la lactancia, la infusión recomendada es el tilo. Ante fiebre, congestión persistente o cualquier cuadro infeccioso, la recomendación es siempre la misma: consultar a un profesional de la salud.
Con información de TN.


