Un estudio reciente publicado en Antiquity revela que el vino de la antigua Roma era mucho más sofisticado de lo que se pensaba, desmintiendo la creencia popular de que era un brebaje agrio y de baja calidad.
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La percepción tradicional del vino romano como un líquido agrio y de baja calidad está siendo cuestionada gracias a un innovador estudio publicado en la revista Antiquity. Los investigadores Dimitri Van Limbergen, de la Universidad de Gante, y Paulina Komar, de la Universidad de Varsovia, han desentrañado la complejidad de la vinificación romana a través del análisis de las dolia, grandes tinajas de cerámica utilizadas para la elaboración y almacenamiento del vino en la antigua Roma.
Contrario a la creencia popular, las dolia no eran simples contenedores, sino herramientas de precisión enológica. Estas tinajas estaban diseñadas con una porosidad controlada y eran enterradas bajo tierra, una práctica que garantizaba una temperatura estable durante la fermentación. La porosidad de las dolia permitía una microoxigenación controlada, esencial para la complejidad aromática del vino, que presentaba notas a hierbas, frutos secos y nueces. Su forma ovoide, similar a las qvevri georgianas, facilitaba una fermentación equilibrada al evitar la concentración de sedimentos y los sabores amargos.
La técnica de enterrar las dolia también contribuía a una fermentación maloláctica óptima, transformando los ácidos málicos en ácidos lácticos y suavizando él vino con una acidez equilibrada y notas a caramelo y nuez. Esta metodología de vinificación, que recuerda a las prácticas actuales en algunas regiones, evidencia la sofisticación y el conocimiento enológico de los romanos.
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El estudio de Van Limbergen y Komar no solo redefine la comprensión del vino romano, sino que también subraya la importancia de las técnicas ancestrales. La comparación con las qvevri georgianas, que tienen una tradición milenaria, muestra la continuidad de un legado vinícola que aún inspira a los enólogos modernos. Algunos están recuperando estas prácticas ancestrales en la elaboración de vinos «naranja», que presentan similitudes organolépticas con los vinos antiguos.
Aunque existen diferencias significativas entre la vinificación romana y las técnicas actuales, como la falta de levaduras seleccionadas y procesos de clarificación modernos, el estudio demuestra que los vinos de la antigua Roma eran complejos y adaptados a los gustos y tradiciones de su época.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo
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