Europa atraviesa una ola de calor sin precedentes que mantiene a gran parte del continente bajo una intensa presión térmica.
En ciudades como Atenas, Roma, Lisboa y Madrid, las temperaturas superaron los 40°C y las autoridades elevaron las alertas al máximo nivel. El fenómeno afecta especialmente al sur europeo, donde el calor, sumado a vientos secos y prolongadas sequías, ha encendido el temor a nuevos incendios forestales.
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Grecia sigue en estado crítico. Aunque los incendios forestales de la semana pasada lograron ser parcialmente controlados, el país continúa bajo alerta máxima. Se prevén días de temperaturas elevadas acompañadas de vientos que podrían generar nuevos focos. En Portugal, el panorama no es mejor: casi todos los distritos del interior están en alerta roja por riesgo de fuego, con picos térmicos de hasta 43°C.
Italia activó la alerta máxima por calor extremo en 21 ciudades, entre ellas Roma, Milán y Venecia. Los hospitales reportaron un incremento del 10% en los casos de golpes de calor, especialmente entre adultos mayores y niños. En Francia, el calor llevó al cierre de más de mil escuelas y se prohibió el acceso al último piso de la Torre Eiffel.
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En España, el colapso del servicio de trenes entre Madrid y Sevilla dejó a cientos atrapados sin aire acondicionado, mientras en Barcelona se investiga la muerte de una trabajadora atribuida a las altas temperaturas. Además, el Mar Mediterráneo alcanza niveles récord, con temperaturas hasta 6°C por encima de lo habitual, llegando a los 30°C en el Mar Balear.
Expertos en clima advierten que estos eventos extremos se volverán más frecuentes e intensos por el cambio climático. Un estudio publicado en Nature Medicine reveló que la ola de calor de 2022 provocó más de 61.000 muertes en Europa, siendo España uno de los países más afectados. El actual fenómeno térmico no solo amenaza la salud, sino también la infraestructura y los recursos naturales del continente.
Fuente: La Nación.
Foto: DW.


