Advierten que, pese a las mejoras tecnológicas, el peso y la rigidez siguen siendo un desafío para las futuras caminatas en la superficie de la Luna.
Los nuevos trajes espaciales que la NASA prepara para las misiones lunares del programa Artemis recibieron críticas de una exastronauta con amplia experiencia en caminatas espaciales. Kate Rubins, retirada de la agencia en 2025, sostuvo que si bien los diseños actuales superan a los utilizados en la era Apolo, todavía presentan limitaciones importantes.
Durante una exposición ante un comité de las Academias Nacionales de Estados Unidos, Rubins alertó que las actividades en la superficie lunar serán un “evento físico extremo”. A diferencia de la Estación Espacial Internacional, la Luna implica gravedad parcial, polvo abrasivo y largas jornadas de actividad extravehicular con trajes más pesados.
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La exastronauta remarcó que los trajes desarrollados por la empresa Axiom Space, seleccionada por la NASA para la misión Artemis III, ofrecen mayor movilidad en las articulaciones, pero también incrementan la carga física. “Creo que los trajes son mejores que los del Apolo, pero no creo que sean la gran cosa ahora mismo”, afirmó, al señalar problemas de flexibilidad y equilibrio.
Uno de los puntos más sensibles es el peso del equipo. Con el sistema de soporte vital incluido, el traje supera ampliamente el de las misiones de los años setenta, lo que eleva el riesgo de fatiga, caídas y lesiones durante las caminatas lunares, que podrían extenderse por ocho o nueve horas diarias.
Desde la NASA, otros astronautas y médicos reconocieron las dificultades, aunque defendieron el progreso logrado en las pruebas. El debate se da en un contexto de plazos ajustados, ya que la agencia apunta a concretar el regreso humano a la Luna hacia fines de la década, con trajes que aún deben demostrar su rendimiento en condiciones reales.
Con información de WIRED.
Foto: NASA.


