El último tratado de no proliferación nuclear entre Estados Unidos y Rusia, conocido como Nuevo START, expiró este jueves 5 de febrero, marcando el fin de una etapa clave en el control de armamentos estratégicos vigente desde la Guerra Fría.
El acuerdo, firmado originalmente en 2010, limitaba el arsenal nuclear de cada país a 1.550 ojivas estratégicas desplegadas y permitía inspecciones mutuas in situ, mecanismos que dejaron de regir desde las 00:00 GMT, cuando Moscú y Washington quedaron liberados de sus obligaciones.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la expiración como un “momento grave para la paz y la seguridad internacional” y advirtió que el riesgo de uso de armas nucleares es hoy el más alto en décadas, instando a ambas potencias a retomar negociaciones de forma urgente.
MIRÁ TAMBIÉN: Más de 20.000 migrantes regresaron a Venezuela desde febrero de 2025
Rusia y Estados Unidos concentran conjuntamente más del 80 % de las ojivas nucleares del mundo. Si bien Moscú afirmó que ya no está ligado a ninguna obligación del tratado, el Kremlin aseguró que actuará con “prudencia y responsabilidad” y se mostró abierto a buscar nuevas vías de negociación.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio sostuvo que cualquier nuevo acuerdo de control de armas deberá incluir a China, en referencia al crecimiento acelerado de su arsenal nuclear, mientras se aguarda una definición pública del presidente Donald Trump.
La expiración del Nuevo START generó reacciones internacionales. El papa León XIV alertó sobre el riesgo de una nueva carrera armamentística, mientras Francia y organizaciones como ICAN reclamaron un nuevo marco global que preserve la estabilidad estratégica y evite un retroceso en décadas de acuerdos multilaterales.
Fuente: DW.
Imagen: ZED.


