La visita del canciller alemán, Friedrich Merz, a Arabia Saudita generó la indignación de Irán, que criticó duramente tanto su presencia en la región como sus recientes declaraciones contra la República Islámica. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, calificó a Alemania de “motor de la regresión” y a Merz de “personaje desagradable” tras su postura sobre Teherán.
Las tensiones se intensificaron luego de que Merz, antes de emprender su gira por la zona del Golfo, advirtiera que Alemania estaba “dispuesto a aumentar la presión sobre Teherán” si este no detiene la violencia interna y frena su programa nuclear militar.
Araqchí expresó en redes sociales que Alemania fue “una vez motor del progreso de Europa” pero que ahora actúa de manera regresiva, lamentando que Merz represente al país “en el escenario mundial”. También instó a un liderazgo “más maduro y honorable” que pueda retomar relaciones serias con Irán.
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El viaje de Merz incluye encuentros con líderes del Golfo, como en Arabia Saudita, donde se busca profundizar la cooperación bilateral, discutir seguridad regional y reforzar lazos económicos. El canciller también ha subrayado la necesidad de que Irán detenga su programa nuclear militar y sus actividades “desestabilizadoras” en la región.
Desde Teherán, además de las críticas directas, se informó que Araqchí mantuvo contactos con su par saudí para abordar la situación regional y la “necesidad de resolver disputas mediante el diálogo y la vía diplomática”, en vísperas de negociaciones entre Irán y Estados Unidos en Omán.
La gira de Merz se produce en un contexto de alta preocupación internacional por la estabilidad en Medio Oriente, con tensiones crecientes por los programas nucleares regionales y demandas de presión internacional para reducir la violencia y avanzar en mecanismos de seguridad colectiva.
Fuente: DW.
Imagen: Kay Nietfeld/dpa/picture alliance.


