El argentino Rafael Grossi quedó segundo en la carrera para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas, luego de una quinta votación que no permitió consolidar a ninguno de los principales candidatos. Grossi obtuvo seis votos favorables, aunque perdió dos respaldos respecto de la ronda anterior.
La economista costarricense Rebeca Grynspan se mantuvo en el primer lugar con nueve apoyos, uno menos que en la votación previa. En tanto, la candidata de Surinam, Carolyn Rodrigues-Birkett, cayó de ocho a cinco votos y quedó tercera, detrás de Grossi.
El resultado mejoró la posición relativa del argentino, pero no incrementó su caudal de respaldos. En las cinco rondas realizadas desde el 30 de julio, Grossi reunió 7, 7, 5, 8 y 6 votos favorables, mientras que en la última votación registró además siete rechazos y dos papeletas sin opinión.
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La elección mantiene como factor central la postura de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Las votaciones secretas no permiten determinar todavía cómo se distribuyen los votos negativos entre esas potencias, que tienen capacidad de veto.
En ese escenario también aparecen distintas posiciones sobre el próximo secretario general. China manifestó su preferencia por una mujer latinoamericana, mientras que existen interrogantes sobre las posturas de Washington, Moscú y Londres frente a los candidatos. En el caso de Grossi, su nacionalidad argentina y su ciudadanía italiana son observadas dentro del análisis diplomático.
La falta de consenso mantiene abierta incluso la posibilidad de que aparezca un candidato alternativo si ninguno de los siete postulantes actuales logra avanzar. Con menos de tres meses para el final del mandato de Guterres, la próxima etapa de la elección estará marcada por la búsqueda de acuerdos y, eventualmente, por los vetos de las potencias.
Fuente: Baenegocios.


