Un equipo de paleontólogos argentinos logró un hallazgo excepcional en la Quebrada de Santo Domingo, en La Rioja: los fósiles casi completos de un dinosaurio de cuello largo bautizado como Huayracursor jaguensis, que vivió durante el Triásico Tardío, hace aproximadamente 230 millones de años. El descubrimiento fue publicado en la prestigiosa revista Nature, destacando su relevancia científica a nivel mundial.
El nombre de la nueva especie rinde homenaje a los fuertes vientos de la región —huayra, en quechua— y a la cercanía con el antiguo pueblo de Jagüé. Según los investigadores, Huayracursor representa uno de los dinosaurios más antiguos del mundo y su hallazgo amplía las perspectivas sobre la evolución temprana de los sauropodomorfos, linaje que luego dio origen a gigantes como Argentinosaurus y Patagotitan.
MIRÁ TABIMÉN | Microsoft lanza MAI-Image-1, su generador de imágenes IA
El esqueleto encontrado incluye parte del cráneo, la serie vertebral completa hasta la cola y extremidades casi intactas, lo que permite reconstruir detalladamente su anatomía. Se estima que un individuo adulto medía unos dos metros de largo y pesaba alrededor de 18 kilogramos, casi el doble que otros dinosaurios primitivos contemporáneos en Argentina, como Eoraptor lunensis.
Además de su tamaño y cuello largo, Huayracursor presenta características únicas que permiten situarlo dentro del grupo Bagualasauria, vinculando hallazgos de Brasil y evidenciando la aparición temprana de rasgos clave en los sauropodomorfos. Los científicos argentinos destacaron que este fósil será una referencia fundamental para entender la evolución temprana de los dinosaurios y el desarrollo de los ecosistemas triásicos en Sudamérica.
MIRÁ TAMBIÉN | Falleció Drew Struzan, el genio detrás de los afiches icónicos de Hollywood
El equipo, integrado por investigadores del CONICET en CRILAR, MACN y universidades nacionales, planea continuar explorando la región, con la expectativa de encontrar más restos fósiles en cuencas sedimentarias prácticamente inexploradas, contribuyendo así al conocimiento global de los primeros dinosaurios.
Fuente: Conicet.



