Un equipo internacional de investigadores descubrió en Turquía evidencias de una rara enfermedad infantil en un esqueleto de casi mil años. El estudio, publicado en la revista Childhood in the Past, analizó los restos de un niño de entre 2,5 y 3,5 años hallado en Afrodisias, una antigua ciudad bizantina, y reveló signos compatibles con hiperostosis cortical infantil (HIC), también conocida como enfermedad de Caffey.
Los restos, excavados en 1985, mostraban un notable engrosamiento de la mandíbula, el omóplato y el cúbito, una deformidad poco común que llamó la atención de los científicos. Según el doctor Duru Yağmur Başaran, autor principal del estudio, se trata del primer caso arqueológico de HIC identificado en Turquía, una afección que afecta principalmente a niños pequeños y provoca inflamación y crecimiento óseo anormal.
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La HIC es una enfermedad transitoria que suele aparecer en los primeros meses de vida y desaparecer hacia los tres años, aunque puede dejar huellas en el esqueleto. Los investigadores descartaron otras causas posibles, como raquitismo, escorbuto o tuberculosis, al observar patrones óseos característicos de esta dolencia. Además, se detectaron signos de recuperación en los huesos, lo que indica que el niño había sobrevivido un tiempo con la enfermedad antes de su fallecimiento.
Los expertos explicaron que este tipo de hallazgos son extremadamente valiosos, ya que permiten entender cómo afectaban las condiciones ambientales, la nutrición y las prácticas de cuidado a las infancias de sociedades antiguas. En este caso, la comparación entre el desarrollo óseo y dental sugiere que el menor pudo haber sufrido desnutrición, lo que habría influido en su crecimiento y vulnerabilidad.
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El descubrimiento amplía el registro arqueológico de la hiperostosis cortical infantil y refuerza la importancia de combinar arqueología y medicina para estudiar la salud en el pasado. Según los investigadores, cada evidencia ósea ofrece una oportunidad única para reconstruir la historia biológica y social de las poblaciones humanas y comprender cómo las enfermedades moldearon la vida de los niños hace siglos.
Fuente: Infobae.


