La compañía cervecera Heineken respaldó el nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, que redujo los aranceles estadounidenses sobre productos europeos del 30% al 15%. Pese a esta mejora, la empresa advirtió que los desafíos arancelarios siguen siendo un obstáculo importante y evalúa cambios estructurales, como el traslado de parte de su producción.
La firma, que exporta desde Europa y México al mercado estadounidense, experimentó una caída del 4,3% en el valor de sus acciones. Aunque sus ganancias operativas del primer semestre crecieron un 7,4% —superando el 7% estimado por analistas—, los ejecutivos alertaron sobre la baja en los volúmenes esperados para el resto del año debido a la incertidumbre económica.
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Según el CEO de Heineken, Dolf van den Brink, los mercados de América enfrentan presiones por las políticas comerciales de EE.UU. y la caída del consumo en países clave como Brasil y México. En este último, la disminución de remesas desde Estados Unidos habría golpeado directamente las ventas de cerveza.
Para amortiguar el impacto a largo plazo, Heineken analiza desde mantener su esquema de producción actual hasta una fabricación híbrida o traslado completo. Sin embargo, advirtió que cualquier cambio requerirá estabilidad política y fuertes inversiones de capital.
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A pesar de la incertidumbre, la empresa confía en lograr un crecimiento anual de beneficios entre el 4% y el 8%. Además, elevó su meta de ahorro anual a 500 millones de euros y destacó los buenos desempeños en Asia, especialmente en Vietnam e India, que compensan en parte las dificultades en América.
Fuente: Reuters.
Foto: REUTERS/Dado Ruvic.


