La actualización del IPC, basada en la última Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, aún no se aplica y genera diferencias en la medición del poder adquisitivo, que acumula caídas históricas desde 2023.
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) finalizó la actualización de la canasta de bienes y servicios utilizada para medir la inflación, pero su implementación sigue pendiente y recién se espera para fin de año. La postergación genera diferencias significativas a la hora de calcular la evolución del poder adquisitivo de los salarios, en un contexto marcado por la devaluación, la caída del consumo y el aumento de la pobreza.
Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA) señaló que, con el Índice de Precios al Consumidor reponderado en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) de 2017/18, los salarios registrados perdieron 3,6 puntos adicionales de capacidad de compra respecto de las mediciones oficiales entre noviembre de 2023 y junio de 2025. Según el estudio, tras una breve recuperación durante 2024, los sueldos mostraron un estancamiento y luego una caída leve pero persistente, condicionada por la política salarial del Gobierno y el aumento del desempleo.
En junio, el salario real registrado se ubicó 5,5% por debajo del nivel de noviembre de 2023. Si se mide con el IPC alternativo reponderado, la pérdida asciende a 9,1%. En el sector privado la baja fue del 0,6% frente a fines de 2023, pero alcanza el 23,3% respecto de noviembre de 2015. El panorama es más crítico en el sector público: los ingresos resultaron 14,3% menores a los de diciembre de 2023 y acumulan un retroceso del 37,9% en la última década.
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La contracción de los salarios explica la caída y posterior amesetamiento del consumo. Según la consultora Equilibra, la falta de actualización de los ponderadores de gasto también subestima la línea de pobreza: al corregir la Canasta Básica Total y la subdeclaración de ingresos, la tasa de pobreza urbana para el semestre octubre 2024-marzo 2025 trepa al 43,3%, frente al 34,7% informado oficialmente.
El deterioro también alcanza al salario mínimo. De acuerdo al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA-Conicet), entre noviembre de 2023 y julio de 2025 acumuló una caída del 32% en términos reales. Esto implica que en mayo de 2025 el salario mínimo era incluso más bajo que en 2001, antes del colapso de la convertibilidad, y un 62% inferior al máximo histórico registrado en septiembre de 2011.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


