El Gobierno de la India dispuso que todos los teléfonos móviles fabricados o importados en el país incorporen de manera obligatoria la aplicación estatal Sanchar Saathi. La medida, revelada tras una directiva fechada el 28 de noviembre, exige que la app esté preinstalada, visible y operativa desde el primer uso, sin posibilidad de limitar o desactivar sus funciones.
Sanchar Saathi fue diseñada por el Ministerio de Comunicaciones para verificar la autenticidad de los dispositivos, rastrear teléfonos perdidos o robados, bloquear equipos con IMEI irregular y permitir a los usuarios reportar fraudes, enlaces maliciosos o llamadas sospechosas. El Gobierno sostiene que la herramienta busca “empoderar a los suscriptores y reforzar la seguridad en telecomunicaciones”.
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La disposición establece 90 días para que los fabricantes implementen la obligación y 120 días para presentar un informe de cumplimiento. Además, se insta a las compañías a distribuir la aplicación mediante actualizaciones de software en los equipos ya producidos y que aún no fueron vendidos. Según el Ejecutivo, la medida apunta a frenar la circulación de dispositivos no genuinos y facilitar la denuncia de usos irregulares.
Sin embargo, el anuncio desencadenó un fuerte rechazo político y social. La oposición, encabezada por el Partido del Congreso, calificó la iniciativa de “inconstitucional” y la describió como una “herramienta distópica” que permitiría al Gobierno acceder potencialmente a los 730 millones de teléfonos inteligentes activos en el país. Legisladores opositores advirtieron que la obligación podría derivar en sanciones amparadas en la Ley de Telecomunicaciones de 2023 y las Normas de Ciberseguridad de 2024.
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La exigencia también generó tensiones con la industria. Apple anticipó que no cumplirá con la directiva y planteará al Gobierno que su política global prohíbe instalar software estatal no removible por motivos de privacidad y seguridad. Samsung y otras marcas analizan la orden mientras se multiplican las dudas legales y técnicas. La controversia surge en un contexto en el que India intenta reforzar el control sobre su mercado móvil, pero enfrenta crecientes cuestionamientos por el alcance de esas regulaciones.
Fuente: DW.


