Las lluvias monzónicas volvieron a golpear con fuerza el noroeste de Pakistán. En la aldea montañosa de Bayshonai Kalay, en el distrito de Buner, los equipos de rescate recuperaron este martes 20 cadáveres tras las inundaciones repentinas que arrasaron casas y caminos, informaron las autoridades locales.
El comisionado de distrito, Nisar Khan, detalló que más residentes siguen desaparecidos y que se utilizan excavadoras y maquinaria pesada para remover escombros. La tragedia se desató luego de un aguacero inusual que descargó más de 150 milímetros de lluvia en apenas una hora, provocando el colapso de viviendas enteras.
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Las autoridades provinciales señalaron que, desde el viernes, 358 personas murieron en Khyber Pakhtunkhwa, la región más afectada, con Buner concentrando más de 200 decesos. Al menos 30 niños figuran entre las víctimas mortales, lo que refleja la magnitud del desastre.
El Servicio Nacional de Gestión de Desastres confirmó que se enviaron a las zonas afectadas tiendas de campaña, generadores, bombas de agua, mantas, medicinas y alimentos para asistir a los miles de desplazados. Sin embargo, las lluvias no cesan: otro chaparrón azotó el lunes al distrito montañoso de Swabi, incrementando el riesgo de más víctimas.
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Desde finales de junio, las tormentas monzónicas e inundaciones han dejado un saldo de 695 muertos en todo Pakistán. Las autoridades meteorológicas advirtieron que las precipitaciones continuarán, al menos, hasta el 10 de septiembre, lo que mantiene en vilo a millones de personas en zonas vulnerables.
Fuente: Reuters.
Foto: REUTERS/Akhtar Soomro.


