Investigadores hallaron al Ctenomys Uco, un roedor subterráneo único en el mundo, en la finca orgánica en Agrelo, Mendoza. Esta especie, que solo se había avistado dos veces en el Valle de Uco, fue identificada en el marco de una investigación impulsada por el programa Matriz Viva, destinado a preservar la biodiversidad del lugar. Cecilia Acosta, responsable de I+D en la bodega, destacó que los corredores biológicos permiten la coexistencia de especies como zorros, liebres y aves, reforzando el compromiso con la fauna nativa.
Los Tucu-tucos, como se conoce a este tipo de roedores, llevan millones de años habitando Sudamérica y se cree que se originaron en las llanuras pampeanas. En lengua mapuche, se los llama Tunduque, un nombre aún usado en Mendoza, heredado de los Huarpes. Estos animales construyen madrigueras en forma de galerías subterráneas, lo que a veces genera problemas en campos agrícolas por los daños que causan en la vegetación al alimentarse y roer materiales leñosos.
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El hallazgo del Ctenomys Uco fue posible gracias a la colaboración con el Laboratorio de Filogeografía, Taxonomía Integrativa y Ecología (LFTIE) del IADIZA-CONICET. Mediante el uso de dispositivos de captura y monitoreo, se identificaron varias especies de mamíferos en un entorno vitivinícola orgánico. Este descubrimiento marca un avance importante en el estudio de los ecosistemas locales.
Los corredores naturales, como los creados en la finca de Bodega Argento, son fundamentales para conectar hábitats fragmentados y facilitar el movimiento de especies. Estas áreas permiten la migración, el apareamiento y la dispersión de semillas, esenciales para la salud genética y la supervivencia de las especies frente a la urbanización y el cambio climático.


