El Gobierno de Japón encendió señales de alerta ante la continua debilidad del yen en los mercados cambiarios y afirmó que tomará medidas frente a movimientos que considere excesivos. La advertencia llegó luego de que la moneda japonesa volviera a perder valor, incluso después del aumento de tasas dispuesto por el Banco de Japón (BoJ).
El viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales, Atsushi Mimura, expresó su preocupación por lo que definió como “movimientos unilaterales y rápidos” del yen. En declaraciones a la prensa, aseguró que el Ejecutivo está preparado para actuar si las fluctuaciones se intensifican, una señal que los mercados interpretan como la antesala de una posible intervención cambiaria.
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La advertencia se produjo en un contexto de presión sostenida sobre la divisa. Este lunes, el yen se ubicó en torno a los 157,2 por dólar, su nivel más bajo del último mes, y también mostró debilidad frente al euro, acercándose a mínimos históricos. Estos valores reavivaron temores sobre el impacto de la depreciación en la estabilidad financiera y en el poder de compra interno.
La caída del yen persistió a pesar de que el Banco de Japón elevó la tasa de interés de referencia al 0,75%, el nivel más alto en tres décadas. El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, aclaró que los tipos reales siguen siendo muy bajos y que las próximas decisiones dependerán de la evolución de la economía, un mensaje leído por los inversores como una señal de cautela.
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Mientras un yen débil favorece a las empresas exportadoras y empuja al alza a la Bolsa de Tokio, el mercado de deuda refleja mayor inquietud. El rendimiento del bono japonés a diez años alcanzó su nivel más alto desde 1999, en medio de dudas sobre la sostenibilidad fiscal, agravadas por los planes de mayor gasto del nuevo Gobierno encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi.
Fuente: EFE.


