La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) rechazó la habilitación de Marcos Rojo para jugar la Copa Libertadores con Estudiantes de La Plata. La solicitud buscaba destrabar su incorporación al equipo, pero el trámite quedó bloqueado por cuestiones reglamentarias y administrativas.
El club platense pretendía utilizar un cupo extraordinario para reemplazar al uruguayo Gabriel Neves, quien sufrió una fractura de muñeca durante el partido frente a Rosario Central. Sin embargo, la lesión no cumpliría con el período mínimo de cuatro meses de recuperación que exige el reglamento para autorizar una sustitución en la lista oficial.
El sistema informático COMET impidió cargar el nuevo contrato debido a que la transferencia no contaba con la autorización previa de las autoridades de la AFA. Según la información publicada, el propio Rojo intentó gestionar una solución ante la conducción del organismo, pero la respuesta fue negativa.
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El defensor, de 36 años, había acordado su salida de Racing mediante un resarcimiento de 500.000 dólares, más bonos por objetivos, y la renuncia al cobro de una deuda vinculada con su productividad. No obstante, el conflicto con el club de Avellaneda se profundizó luego de que se ausentara de tres entrenamientos consecutivos.
Tras conocer la decisión, Rojo se retiró de la práctica de Estudiantes en el predio de City Bell. Su regreso a Racing aparece como una posibilidad complicada, mientras que desde su entorno sostienen que el futbolista ya había firmado la rescisión contractual con la institución.
La dirigencia encabezada por Juan Sebastián Verón también buscaba alternativas para cubrir las bajas de Leandro González Pirez y Tomás Palacios, suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas. Además, la inscripción de Rojo para el Torneo Clausura afrontaría obstáculos legales, ya que Estudiantes no habría presentado formalmente ante la AFA los informes médicos de Neves.


