El traslado de unos 1.500 internos al complejo penitenciario de Marcos Paz marca el inicio del cierre de una prisión inaugurada en 1927. El predio de más de 48.600 metros cuadrados podría destinarse a espacios públicos, viviendas y desarrollos comerciales, aunque todavía faltan definiciones administrativas y legislativas.
La histórica cárcel de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires, atraviesa una etapa decisiva hacia su cierre definitivo después de casi un siglo de funcionamiento. El traslado progresivo de los internos al Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz comenzó en octubre y podría completarse entre fines de 2026 y principios de 2027, según las previsiones oficiales.
La mudanza comprende a aproximadamente 1.500 personas privadas de la libertad, que serán alojadas en distintas unidades de máxima seguridad del nuevo complejo, con capacidad para 2.232 detenidos. El operativo está coordinado por el Servicio Penitenciario Federal y fuerzas federales. En paralelo, las autoridades deberán garantizar la continuidad educativa de los 172 internos que cursan estudios universitarios en el Centro Universitario de Devoto, con la posibilidad de continuar sus carreras en Marcos Paz.
Una vez concretado el cierre, el futuro del terreno será uno de los principales temas de discusión. El predio tiene más de 48.600 metros cuadrados y está delimitado por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano. El proyecto establecido en un convenio firmado en 2018 contempla destinar el 65% de la superficie a espacios públicos y el 35% restante a viviendas, con la posibilidad de incorporar actividades comerciales y desarrollos inmobiliarios.
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Sin embargo, la desocupación del establecimiento no habilitará automáticamente las obras. Los terrenos continúan bajo la titularidad del Estado nacional y será necesario definir un mecanismo de compensación económica e inmobiliaria entre Nación y Ciudad. El acuerdo original también contempló recuperar la inversión realizada para construir el nuevo complejo penitenciario, aunque todavía deben precisarse los términos de esa compensación.
Otro paso fundamental será la rezonificación urbanística del predio, que deberá ser tratada por la Legislatura porteña una vez que la cárcel cierre definitivamente. La propuesta también incluye la posibilidad de incorporar áreas verdes y un espacio de memoria para recordar a las víctimas de la masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida el 14 de marzo de 1978, durante la última dictadura militar. El episodio dejó 65 muertos, de acuerdo con la reconstrucción judicial posterior, y forma parte de la historia del establecimiento.
Inaugurada en 1927, la cárcel de Devoto fue escenario de motines, fugas, conflictos y graves vulneraciones de derechos humanos. Su cierre, postergado durante años pese al convenio firmado en 2018, abre ahora una nueva etapa para el barrio. El destino definitivo de los terrenos dependerá de las decisiones administrativas, los acuerdos entre las jurisdicciones y la aprobación de los cambios urbanísticos necesarios para transformar el predio.
Con información de TN.


