Pese a señales informales desde la Casa Rosada, la central obrera reclama una convocatoria urgente y alerta por cierres de empresas, despidos y el impacto de los puntos más duros del proyecto impulsado por Federico Sturzenegger.
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La CGT encendió las alarmas ante la persistente falta de convocatoria formal del Gobierno para debatir la reforma laboral. Aunque existen señales informales que apuntan a negociaciones de último momento, en la central obrera crece la preocupación: los artículos más rígidos del borrador impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se mantienen intactos y, según la dirigencia sindical, ponen en riesgo su poder de acción y representación.
En los últimos días, dos referentes cegetistas mantuvieron un encuentro reservado con el ministro del Interior, Diego Santilli, quien reiteró la disposición oficial a dialogar sobre los cambios laborales. Un mensaje similar transmitió el asesor presidencial Santiago Caputo al líder de la UOCRA, Gerardo Martínez, luego de una tensa reunión del Consejo de Mayo donde el gremio reclamó frenar la “reforma inconsulta” y discutir “un modelo económico que apueste al desarrollo y la producción”.
Los sindicalistas advierten que el margen para un acuerdo es cada vez más estrecho. La CGT prevé un diciembre de alta conflictividad, motivado no solo por el avance de la reforma laboral, sino también por el cierre de empresas y la pérdida de empleos. El cotitular de la central, Cristian Jerónimo, aseguró que en lo que va del año se perdieron 276.000 puestos de trabajo y cerraron 20.000 pymes. El panorama se agravó con los reportes de CGERA y CAME, cuyos representantes advirtieron que muchas empresas no podrán pagar salarios ni aguinaldos en los próximos 15 días por la recesión y la caída del consumo.
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Ante este escenario, la CGT decidió involucrarse directamente en los conflictos laborales, con presencia en plantas en riesgo de cierre o con despidos masivos. Jerónimo ya intervino en la fábrica de cerámicas ILVA, en Pilar, donde los trabajadores sostienen un acampe desde hace más de 80 días por 300 cesantías. Según fuentes gremiales, tras la mediación sindical, la empresa accedió a retomar el diálogo con los empleados.
Los gremios temen que esta situación se replique tras casos recientes como el de Essen, que despidió a más de 30 trabajadores, y Whirlpool, que cerró su planta en Pilar dejando 220 obreros en la calle. Por ello, el Consejo Directivo de la CGT se reunirá en las próximas dos semanas para analizar los avances de la reforma y la situación económica. Si el Gobierno no convoca al diálogo y los conflictos se profundizan, la dirigencia podría poner fecha a una medida de fuerza.
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El clima se tensó aún más cuando el Gobierno adelantó la presentación del proyecto laboral del Consejo de Mayo para el 9 de diciembre, reduciendo el margen de negociación antes del tratamiento en sesiones extraordinarias. Dentro de la CGT creen que la definición final quedará en manos del presidente Javier Milei y de su hermana Karina, con dos caminos posibles: moderar el texto, como plantean Santilli, Caputo, Julio Cordero y los hermanos Menem, o sostener la versión más dura respaldada por Sturzenegger y el Ministerio de Economía.
A la espera de una reunión oficial, la central obrera avanza en una contrapropuesta de reforma laboral, elaborada junto a diputados sindicales y equipos jurídicos, con modificaciones y aportes propios. Aunque algunos dirigentes conservan una leve esperanza de acuerdo, admiten que la cuenta regresiva ya empezó y que, si no hay negociación real, el país podría enfrentar un diciembre marcado por la alta conflictividad social y laboral.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


