Se suponía que Lionel Messi ya se había retirado hace años. Un comentarista del Mundial de Rusia 2018 afirmó, tras la eliminación de Argentina ante Francia, que acababa de presenciar «quizás su último partido con la selección». Messi tenía 31 años en ese momento. Ese pronóstico volvió a circular este año como símbolo de lo equivocada que resultó ser esa predicción.
No es solo Messi. El Mundial 2026 contó con ocho jugadores mayores de 40 años, más que en todas las ediciones anteriores juntas. Cristiano Ronaldo (41), Manuel Neuer (40) y Guillermo Ochoa (41) jugaron su último torneo. Neymar (34) también anunció su retiro internacional. Todos llegaron al final de sus carreras mucho más tarde de lo que nadie esperaba.
Un estudio de 2019 publicado en Frontiers of Psychology que analizó casi 30 temporadas de la Liga de Campeones reveló que la edad media de los jugadores aumentó de 24,9 años en 1992-93 a 26,5 años en 2017-18. El fútbol no se está haciendo más viejo porque hayan desaparecido los jóvenes —estrellas como Lamine Yamal y Endrick conviven con los veteranos— sino porque los mayores se retiran cada vez más tarde.
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La ciencia tiene mucho que ver. Los clubes modernos miden con localizadores GPS la velocidad de sprint, las aceleraciones, la distancia recorrida y la carga de entrenamiento de cada jugador. El monitoreo de la frecuencia cardíaca y los datos de recuperación permiten detectar la fatiga antes de que se convierta en lesión. A esto se suman planes de nutrición individualizados, control del sueño, inmersión en agua fría, prendas de compresión y cargas de trabajo cuidadosamente gestionadas. Un estudio de 2024 encontró una correlación directa entre el entrenamiento cada vez más individualizado y las carreras más prolongadas en el deporte de alto rendimiento.
Messi es el caso más extremo de adaptación inteligente. Según datos de seguimiento de la FIFA publicados por The Athletic, el argentino caminó durante el 63% de sus desplazamientos en este Mundial, conservando energía para los momentos clave. Ya no persigue el balón constantemente: analiza el juego y decide exactamente cuándo intervenir. La ciencia del deporte no cambió la biología del envejecimiento, pero sí cambió la forma en que los futbolistas responden a ella.
Las investigaciones también muestran que los jugadores veteranos compensan la pérdida de velocidad explosiva con mayor precisión en los pases, mejor posicionamiento, anticipación y toma de decisiones más aguda. Un estudio sobre futbolistas españoles de élite reveló que los laterales, mediocampistas por las bandas y delanteros son los que más acusan el paso del tiempo, mientras que los defensas centrales y mediocampistas centrales pueden compensar con experiencia durante más años.
Para muchas de las grandes figuras actuales, la retirada ya no depende tanto de cuándo el cuerpo se rinde, sino de cuándo el jugador decide dar un paso al lado. Y esa decisión, en el fútbol moderno, llega cada vez más tarde.
Con información de Wired


