El telescopio solar Daniel K. Inouye captó por primera vez diminutos remolinos de plasma en la superficie solar, confirmando la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz que los científicos teorrizaban desde hace décadas.
El telescopio solar Daniel K. Inouye, ubicado en la cima del volcán Haleakalā en Hawái, obtuvo la imagen de mayor resolución jamás capturada del Sol en luz visible. La fotografía, compartida por la NASA, reveló por primera vez las huellas de la llamada inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno físico predicho desde hace más de un siglo.

A diferencia de las famosas fotografías del Sol en tonos azules o naranjas obtenidas en ultravioleta o rayos X, esta imagen fue captada en luz visible, mostrando un paisaje que recuerda a pétalos, remolinos y pliegues sobre la superficie de la estrella. Según la NASA, la imagen abarca aproximadamente el radio de la Tierra y es la de mayor resolución disponible en esta longitud de onda.
MIRÁ TAMBIÉN:El Falcon 9 impactó la Luna y dejó un cráter de 18 metros
La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz ocurre cuando dos corrientes de un fluido se desplazan a distintas velocidades: la fricción entre ambas hace que la frontera se ondule y forme patrones de remolinos. En el Sol, esas corrientes son de plasma, un estado de la materia donde el gas está tan caliente que sus átomos pierden electrones. Los pequeños remolinos observados, de apenas unas decenas de kilómetros de diámetro, nacen y desaparecen continuamente en la superficie solar. Siempre estuvieron ahí. Solo ahora aprendimos a verlos.
El fenómeno no es exclusivo del Sol: también se manifiesta en la Tierra cuando el viento sopla sobre el agua o en las nubes. Los detalles sin precedentes de la imagen permitirán entender mejor cómo el Sol transfiere su energía hacia regiones exteriores y cómo influye en la temperatura de su corona solar, de donde surgen las expulsiones de masa coronal, responsables de las tormentas geomagnéticas que pueden poner en peligro los sistemas electrónicos del planeta.
Con información de Wired.


