A los 62 años, Margarita Reta vive dos vidas: de día viste el guardapolvo blanco de su trabajo en hemoterapia y medicina nuclear; de noche, se encienden las luces, la consola y su alter ego musical, “DJ Mara Reta”. Su historia, tan improbable como inspiradora, tomó fuerza en redes sociales luego de que un video casual se volviera viral y la posicionara como un fenómeno inesperado de la escena electrónica argentina.
Su acercamiento a la música surgió durante la pandemia, cuando pasaba la mayoría de sus horas asistiendo a pacientes con COVID y atravesando largos períodos de aislamiento. En esos momentos de soledad encontró refugio en transmisiones en vivo de DJs por Instagram. Primero escuchó, luego reconoció estilos y, sin darse cuenta, armó su primera playlist: “COVID”. Ese fue el inicio de un vínculo que transformaría su vida.
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La curiosidad la llevó a querer entender cómo funcionaban las consolas. Preguntó, investigó y terminó frente a un equipo prestado, aprendiendo a prueba y error. La música también se volvió parte fundamental de su proceso emocional tras la muerte de su hermano, cuando improvisó un homenaje mezclando Charly García y clásicos del rock, un gesto que —según cuenta— “sostuvo” a toda su familia.
Con el tiempo decidió formarse profesionalmente. Se contactó con Félix Ayerza, quien la vinculó con el referente de la electrónica Diego Cid. En el estudio Garage 433 se formó, practicó sin descanso y se animó a grabar sus primeras mezclas. La viralización ocurrió sin aviso: un video en TikTok explotó en reproducciones y, a partir de ese momento, comenzaron las invitaciones. Su debut masivo fue en La Playa, frente a más de dos mil personas.
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Hoy alterna su trabajo en salud con presentaciones en cumpleaños, fiestas y eventos donde mezcla hits de los 80, rock nacional, electrónica y reggaetón. Dice que le sorprende el cariño del público joven y que su próximo objetivo es claro: jubilarse para dedicarse de lleno a estudiar producción musical. “La música me hace sentir viva”, afirma. Su historia, lejos de ser un caso aislado, es un recordatorio poderoso: nunca es tarde para empezar de nuevo.
Fuente: TN.


