La NASA difundió este miércoles una colección sin precedentes de imágenes del cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar registrado en la historia. Tras reactivar sus operaciones de divulgación, la agencia publicó capturas obtenidas por 15 telescopios, sondas y misiones repartidas por todo el Sistema Solar, en una campaña coordinada que buscó reconstruir su composición, su trayectoria y su posible origen.
El cometa fue detectado el 1° de julio desde Chile por el observatorio ATLAS, y desde entonces despertó un interés inusual por su brillo variable y su aparente fragilidad. El Mars Reconnaissance Orbiter fue el primero en retratarlo de cerca cuando pasó a 31 millones de kilómetros de Marte, confirmando su extensa coma de polvo y hielo. A esa observación se sumaron registros del orbitador MAVEN y del rover Perseverance, que permitieron validar los cambios de luminosidad.
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Las imágenes más reveladoras llegaron desde el telescopio James Webb y la misión SPHEREx, que detectaron hielo de agua, abundante dióxido de carbono y un comportamiento químico atípico: el cometa libera más CO₂ que agua, una señal de que proviene de un sistema estelar distinto al nuestro. La sorpresa mayor fue la detección de vapor de níquel a gran distancia del Sol, un fenómeno difícil de explicar con los modelos actuales.
Otras naves clave, como Lucy y Psyche, aportaron ángulos imposibles desde la Tierra debido a la mala posición del planeta para observar el evento. La sonda Parker y la misión SOHO, especializadas en monitorear el entorno solar, también siguieron el paso del cometa cuando cruzó el perihelio el 29 de octubre, capturando un abrupto aumento de brillo.
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Aunque aún no es posible rastrear con precisión su procedencia, los especialistas coinciden en que 3I/ATLAS viajó millones de años por el espacio profundo antes de ingresar a nuestro vecindario. Con su alejamiento progresivo, la NASA se prepara para un análisis prolongado de los datos obtenidos y anticipa que este visitante fugaz podría cambiar lo que sabemos sobre los cometas formados en otros sistemas solares.
Fuente: Infobae.




