Salome Zurabishvili clama por la restauración de la democracia y la integración europea en una multitudinaria manifestación tras las elecciones parlamentarias del 28 de octubre.
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La presidenta de Georgia, Salome Zurabishvili, se dirigió este lunes a decenas de miles de manifestantes en una masiva protesta frente al Parlamento, denunciando que las elecciones parlamentarias del pasado sábado fueron «robadas» por el gobernante partido prorruso Sueño Georgiano. «No perdimos las elecciones, nos robaron los votos, nos robaron el futuro», afirmó la mandataria, mientras los asistentes vitoreaban en apoyo.
Zurabishvili expresó su compromiso de llevar a Georgia de vuelta «al camino europeo», y reveló que había discutido la situación con seis presidentes de otros países, quienes, según ella, «ninguno reconoció las elecciones». La presidenta instó a realizar una investigación exhaustiva, posiblemente con asistencia internacional, calificando el presunto robo de votos como un hecho «sin precedentes, único, masivo y sistemático».
La jefa de Estado acusó al partido en el poder de haber perpetrado el fraude a través de múltiples métodos, incluyendo el nuevo sistema de voto electrónico, donde se encontraron documentos de identidad asociados a «diecisiete votos, veinte votos en distintas regiones». También mencionó el uso de tácticas tradicionales como la compra de votos y la presión sobre funcionarios públicos.
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Según los resultados casi definitivos de las elecciones, Sueño Georgiano obtuvo el 53,92% de los votos, mientras que la oposición alcanzó el 37,78%. Los cuatro bloques opositores que lograron escaños en el Parlamento, incluyendo Coalición por los Cambios y Georgia Fuerte, se unieron a las protestas, acusando al gobierno de ser prorruso y autoritario.
La Unión Europea (UE) ha congelado las negociaciones de ingreso con Georgia y ha instado a las autoridades locales a investigar las presuntas «irregularidades» durante el proceso electoral. Por su parte, el Kremlin ha acusado a fuerzas externas, refiriéndose a Estados Unidos y la UE, de intentar desestabilizar Georgia al cuestionar la legitimidad de los comicios.
En un esfuerzo por calmar la controversia, el primer ministro georgiano, Irakli Kobajidze, reiteró que la «principal prioridad» de Tiflis en su política exterior es «la integración europea» y manifestó su deseo de reanudar las relaciones con Bruselas.
Fuente y foto: DW


