Aunque la temporada oficial de ballenas comienza en junio, los primeros ejemplares ya se dejaron ver en las costas chubutenses. Los característicos soplos en el horizonte marcan el inicio de un período que cada año genera expectativa tanto en el ámbito científico como en el turístico.
El becario doctoral Santiago Fernández, integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESIMAR, confirmó que «ya hay bastantes avistajes desde costa, lo que indica que la temporada está arrancando». En ese sentido, aclaró que «todavía falta que lleguen muchas ballenas, pero ya se empiezan a ver soplos en el horizonte, y eso está muy bueno».
De acuerdo con el investigador, existen tres grupos de ballena franca austral que arriban en diferentes momentos y alternan sus visitas al Golfo Nuevo. «Hay un grupo más chico que viene todos los años, después otro que llega otro año», explicó, y añadió: «El año pasado fue récord, así que vamos a ver qué pasa este año».
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En paralelo al inicio de los avistajes, el equipo científico ya se encuentra organizando los vuelos para realizar los censos poblacionales. «Nos estamos preparando y organizando con el equipo para poder hacer los vuelos de los censos. Esperemos tener una muy buena temporada», señaló Fernández.
Estos relevamientos se realizan desde hace más de dos décadas y resultan fundamentales para el monitoreo de la especie. «Los censos se vienen haciendo desde hace más de 20 años y nos dan resultados muy buenos, porque no solo indican cuántas ballenas hay en ese momento, sino también cómo viene creciendo la población y, a nivel de conservación de la especie, es fundamental saber ese dato», destacó.
La intención es llevar adelante tres censos durante la temporada: uno al inicio, otro en el pico —entre agosto y septiembre— y un tercero hacia el final, en noviembre. Sin embargo, en los últimos años solo se pudo realizar un relevamiento por temporada debido a limitaciones logísticas. «El año pasado y el anterior lamentablemente pudimos hacer solo uno, pero coincidió con el pico de mayor cantidad de individuos, y eso fue muy positivo», precisó.
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Sobre la metodología, Fernández detalló que «el censo se hace desde un avión, volando a unos 200 metros de altura, en un recorrido de aproximadamente 640 kilómetros por toda la costa de la península, desde el río Chubut hasta Puerto Lobos». Además, explicó que «van dos observadores, uno mirando hacia mar adentro y otro hacia la costa, y una tercera persona que se encarga de anotar todo lo que se registra».
Por otra parte, a partir de septiembre se pondrá en marcha una nueva etapa del programa «Siguiendo Ballenas», una iniciativa internacional con más de 12 años de trayectoria. «Es un proyecto que involucra a organizaciones de Argentina, Brasil y Estados Unidos, y este año nos estamos preparando para comenzar una nueva temporada», indicó.
Actualmente, siete ejemplares continúan transmitiendo información mediante dispositivos satelitales instalados el año pasado, lo que permite profundizar el conocimiento sobre sus desplazamientos y hábitos.
Con los primeros avistajes ya en marcha, la región se prepara para una temporada que podría volver a ofrecer datos clave para la conservación de una de las especies más emblemáticas del Atlántico Sur.




