En su primera misa de Navidad como pontífice, el papa León XIV lanzó un fuerte mensaje contra los conflictos armados y sus consecuencias humanitarias. Durante la homilía celebrada en la basílica de San Pedro —una ceremonia que no se realizaba desde 1994—, el líder de la Iglesia Católica condenó “las guerras en curso o terminadas que dejan escombros y heridas abiertas”.
Ante una multitud de fieles, el Papa centró su reflexión en el sufrimiento de los más vulnerables. “Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás”, afirmó, al tiempo que recordó la situación de los desplazados y refugiados en distintas regiones del mundo.
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En particular, León XIV se refirió a la Franja de Gaza y a las personas que sobreviven en condiciones extremas. “¿Cómo no pensar en las tiendas de Gaza, expuestas desde hace semanas a la lluvia, el viento y el frío?”, se preguntó, ampliando su mirada también a los refugiados de otros continentes y a las personas sin hogar en las grandes ciudades.
El pontífice también habló del impacto de la guerra en los jóvenes obligados a combatir. Señaló la fragilidad de quienes toman las armas y descubren, en el frente, “la insensatez de lo que se les pide y la mentira que impregna los discursos de quienes los mandan a morir”. Para León XIV, la paz comienza cuando el dolor ajeno atraviesa el corazón y rompe las certezas individuales.
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Más tarde, durante la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, el Papa hizo un llamado directo a Rusia y Ucrania para que avancen hacia una solución negociada. Pidió “el valor para dialogar de manera sincera, directa y respetuosa”, y sostuvo que solo a través de la escucha y la solidaridad podrá abrirse un camino real hacia la paz.
Fuente: EFE y AFP.


