Por HerreHache
El sindicalismo estatal pasa por un momento oscuro. La poca confiabilidad de los afiliados les quita representatividad. Acuerdos que no convencen, “autoconvocados” ganando la calle, escraches repudiables y aumentos que caen en saco roto. Los valientes talleres de un exministro y un presidente que prefiere perder.
La proliferación de sindicatos dentro de una misma actividad estatal dificulta las negociaciones paritarias. ATE aceptó la oferta para los trabajadores de la ex 1987 pero no la de quienes cumplen funciones en el sistema educativo. Tres de los cuatro gremios de la educación le dijeron sí a la propuesta, pero la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECH) interpuso el estado de asamblea entre sus afiliados y el 87 por ciento le dijo “no” al acuerdo logrado. Y la conducción de ATECH no tuvo otra salida que decretar un paro para este lunes. Los dirigentes no quieren ir en contra de la corriente dentro de su propio gremio.
Por otro lado, surge cada vez con más fuerza la figura de los “autoconvocados”, aquellos que directamente no creen ni quieren negociación alguna, ganan la calle y realizan escraches en la casa de funcionarios, método que puede alcanzar la calificación de repudio. Los escraches no son el camino para avanzar en ninguna mejora salarial. O mejor dicho son un camino que solo conduce a la condena social. También se mezclan entre los autoconvocados quienes nada tienen que ver ni con los gremios ni con la negociación. Suelen emerger en el conflicto.
Así están las cosas en Chubut en esta época de paritarias donde todo se arregla, pero no todo, donde todo se conversa, pero no todo, donde todos salen conformes, pero no todos.
Este no es un juego de palabras sino la realidad de lo que está ocurriendo esta semana en la que el gobierno de la provincia hace pan con la harina que tiene y en la que los gremios (o algunos) dicen una cosa adentro pero después tienen que cambiarla afuera. De esta manera, resulta imposible.
Pero además se nota a las claras que los afiliados, los que no son y los que se autoconvocan no confían en las negociaciones que llevan adelante sus dirigentes y le dan la espalda a cualquier acuerdo que puedan llegar con el gobierno. Hoy por hoy, la credibilidad en la clase gremial parece perdida.
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Por eso tal vez, la figura de los “autoconvocados” va tomando un vuelo inesperado en estos días en que nada se decide con la palabra de los dirigentes sino con un permanente estado de asamblea en la que los afiliados echan por tierra cualquier acuerdo que puedan realizar con el gobierno provincial en relación a los aumentos paritarios.
Este estado de asamblea permanente no le conviene para nada a los gremialistas, pero tampoco al gobierno, aunque en este caso es un convidado de piedra. Los acuerdos se cierran en las reuniones porque el gobierno se compromete a pagar lo que puede pagar, lo que está a su alcance. Muy caro les salió a otros gobernantes prometer incrementos impagables con la ambición de ganar una elección. Al poco tiempo, todo se les prendió fuego.
Por eso es necesario que las conducciones gremiales retomen el camino de la tolerancia entre sus afiliados. Que les sean confiables y que por impulso de sus representados no tengan que borrar con el codo lo que firmaron con la mano.
Esta situación impera sobre todo en el gremio docente donde los “autoconvocados” parecen tener más fuerza que quienes los representan porque fueron elegidos legítimamente a través del voto. En el sector de la salud pasa algo semejante. Entonces todo parece dar vueltas en una calesita y no llega a ninguna parte. Hay sindicalistas que salieron a ponderar los aumentos porque “superan la inflación”. Pero esa frase ya les está costando demasiado cara.
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Hay que decir además que la educación es un estandarte del gobierno que conduce Ignacio “Nacho” Torres desde diciembre de 2023 y ha logrado terminar con años en que ir a clase era casi una utopía. Días y días perdidos y chicos que salían de la escuela sin comprender textos, entre otras cosas. La ecuación se dio vuelta y las clases se completaron como corresponde en estos dos últimos ciclos lectivos.
Ahora, las reuniones paritarias entre el gobierno y los representantes gremiales, sobre todo los de ATECH parecen ser solo un mero encuentro entre dos partes que se ponen de acuerdo adentro pero que después los sindicalistas no logran transportar afuera.
Griteríos y bombos los esperan en la puerta de los despachos donde se llevan a cabo las reuniones y todo termina en un rechazo a sus negociaciones. O aparecen los escraches en la casa de funcionarios, donde repican bombos y se oyen cánticos como si esa fuera la solución. Las cosas no pueden ni deben ser así. El sindicalismo debe dar muestras claras de su poderío de negociación y no vivir en un estado permanente de asamblea porque el asambleísmo no es sano en algunas cuestiones.
La confiabilidad que la clase sindical debe recuperar de parte de sus afiliados es la clave No hay otra. ¿Cómo lo harán?. Sólo ellos tienen la respuesta. De lo contrario todo caerá en saco roto y no porque el gobierno provincial esté errando a sus políticas salariales. Es lo que puede dar lo que negocia con los gremios y sus representantes. Está en estos últimos saber bajar a las bases las propuestas, ser creíbles y representar de la mejor manera lo que los propios afiliados dejaron en sus manos.
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El que gana no es el que grita más fuerte, sino el que se hace escuchar. Deben tenerlo en cuenta los dirigentes hoy desbordados por quienes salen a gritar y no los escuchan.
NADA SE PIERDE. El exministro de Economía de la provincia Oscar Antonena no pierde oportunidad para celebrar la vida. Convertido ahora en tarotista y coach de vida se prepara para ser uno de los protagonistas principales de una experiencia sensorial donde el vino y el tarot se fusionan para una reflexión profunda. Según se puede leer en sus redes, el viernes 12 de junio en North Miami Beach encabezará el encuentro “Entre copas y mensajes, tarot, vino y reflexión”, un espacio para “pausar el ruido externo y conectar con lo que tu alma necesita decirte”. Claro está que para asistir a esta experiencia hay que abonar 60 dólares. Un día después, el 13 de junio brindará otro taller íntimo y transformador llamado “Entre destinos y arquetipos”. Como son cupos muy limitados para garantizar una experiencia íntima y cuidada en este caso hay que pagar 80 dólares. A no perder tiempo quienes quieran participar porque pueden quedarse afuera.
LA FRASE. “No voy a hacer lo que no es justo para ganar una elección. Prefiero perderla antes de “ejecutar” a una persona honesta y laburante”. (la ferviente última defensa de Manuel Adorni de parte del presidente Javier Milei este viernes).


