El Gobierno de Venezuela, encabezado por el presidente Nicolás Maduro, generó controversia al anunciar la creación de una comisión encargada de presentar ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley denominado «Ley contra el Fascismo». Esta iniciativa estaría dirigida a sancionar a los opositores que, según el mandatario, han promovido «hechos de violencia» en el país.
Maduro, quien aspira a un tercer mandato consecutivo, ha sido conocido por su retórica polarizadora, frecuentemente refiriéndose a la oposición como «fascistas» y «derecha extremista». La propuesta de esta nueva ley surge en un contexto político tenso, donde las manifestaciones antigubernamentales de años anteriores han dejado un saldo trágico de más de un centenar de muertos.
La Fuerza Armada Bolivariana (FANB), considerada el principal sostén del Gobierno, se ha comprometido a respaldar esta medida, afirmando su compromiso con la «estabilidad política» y la «paz» en Venezuela. Sin embargo, críticos advierten sobre el riesgo de que esta ley sea utilizada para reprimir la disidencia política y limitar la libertad de expresión.
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La propuesta de esta ley contra el fascismo no es la primera iniciativa controvertida del Gobierno de Maduro en el ámbito legislativo. En 2017, se propuso la «Ley contra el Odio, la Convivencia Pacífica y la Tolerancia», que la oposición denunció como un intento de criminalizar la disidencia.
En el contexto de las próximas elecciones presidenciales, donde Maduro busca una tercera reelección, esta propuesta plantea interrogantes sobre la democracia y los derechos civiles en Venezuela. La oposición ha denunciado estas medidas como una maniobra para perpetuar el poder y silenciar a quienes lo critican.
FUENTE: DW.


