La historia de Marie Curie está marcada por su audacia, sacrificio y logros científicos. Fue pionera en el estudio de la radioactividad y la primera persona en ganar dos premios Nobel en disciplinas distintas.
Marie Curie, nacida en 1867 en Polonia, fue una de las científicas más influyentes de la historia. Su vida estuvo llena de desafíos, muchos de ellos derivados de su condición de mujer en una sociedad dominada por hombres. A pesar de las dificultades, Curie logró ser la primera mujer en recibir un Premio Nobel, en Física, en 1903, compartido con su esposo Pierre Curie y Henri Becquerel. Además, en 1911, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en disciplinas distintas, en Química, por su trabajo en la investigación de los elementos radiactivos.
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Desde joven, Curie mostró un interés profundo por la ciencia. Debido a la «rusificación» de la educación en Polonia bajo el dominio zarista, estudió en una universidad clandestina, conocida como la «universidad flotante», que se desarrollaba de manera secreta para evitar la represión del régimen. Esta institución clandestina fue creada por mujeres y les permitió a las jóvenes polacas como Curie continuar su educación en un contexto tan restrictivo.
Su llegada a París, a los 24 años, marcó un hito en su carrera. En la Universidad de la Sorbona, enfrentó enormes dificultades económicas, pero su dedicación al trabajo científico la llevó a descubrir dos elementos radiactivos: el polonio, en honor a su patria, y el radio. Estos descubrimientos cambiaron la ciencia y la medicina, abriendo el camino para nuevos avances en radioterapia para el tratamiento del cáncer.
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A lo largo de su vida, Curie enfrentó un mundo académico que muchas veces la marginó por su género. Fue invitada a conferencias, pero solo para escuchar, no para hablar. No obstante, su perseverancia la convirtió en un referente, rompiendo barreras para futuras generaciones de mujeres en la ciencia. Además, su investigación y trabajo en radiología fueron cruciales durante la Primera Guerra Mundial, donde introdujo unidades móviles de rayos X para ayudar en el tratamiento de los heridos en el frente de batalla.
Sin embargo, el precio de su dedicación científica fue alto. La exposición constante a la radiación, sin el conocimiento de sus peligros, le causó graves problemas de salud. Marie Curie falleció en 1934, a los 66 años, debido a la anemia aplásica, una enfermedad que se cree originada por su exposición a la radiación durante sus investigaciones.
Fuente: Infobae.


