El sur de Mozambique atraviesa una grave emergencia por inundaciones que ya afectan a aproximadamente medio millón de personas, según informó el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF). Más de la mitad de los afectados son niños, y unos 50.000 se han visto obligados a trasladarse a refugios temporales.
Guy Taylor, portavoz de UNICEF, advirtió que los desplazados viven en condiciones de hacinamiento que dificultan el acceso a agua potable, atención sanitaria y alimentos, lo que incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y malnutrición. La situación es especialmente crítica en un país donde ya cuatro de cada diez niños sufrían desnutrición crónica antes de la emergencia.
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La jefa en Mozambique de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Paola Emerson, señaló que la crisis climática se suma a los desplazamientos provocados por el conflicto armado en el norte del país, donde grupos yihadistas generan inseguridad. Esto complica la asistencia humanitaria y el regreso de las familias a sus hogares.
Aunque se espera que las lluvias disminuyan en los próximos días, el riesgo persiste. La recuperación dependerá del descenso de los niveles de las presas, la reducción de las aguas de las crecidas y la estabilización del suelo para permitir la reapertura de carreteras y rutas de acceso.
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La comunidad internacional ha intensificado los esfuerzos de ayuda, pero los organismos advierten que será necesario un apoyo sostenido para atender las necesidades básicas de los afectados, prevenir brotes de enfermedades y garantizar la alimentación de los niños en esta crisis climática sin precedentes.
Fuente: DW.


