La activista anticorrupción Mónika Silva Koniuszek fue hallada sin vida en su vivienda de la provincia de Santa Elena, en Ecuador, pocos días después de denunciar públicamente amenazas contra su vida y responsabilizar al Estado por su seguridad.
El cuerpo fue encontrado el lunes 8 de junio luego de que agentes de la Policía Nacional acudieran al domicilio tras recibir alertas de ciudadanos. El caso generó conmoción y una fuerte repercusión en redes sociales, donde allegados y seguidores exigen una investigación exhaustiva.
Silva se había convertido en una figura reconocida por sus denuncias sobre presuntas irregularidades en la venta de más de 700 hectáreas de tierras en la zona de Capaes. También había cuestionado a funcionarios públicos por supuestos casos de nepotismo, tráfico de influencias y corrupción.
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Días antes de su muerte, la activista aseguró haber recibido advertencias sobre un presunto plan para asesinarla. En publicaciones difundidas en redes sociales afirmó que conocían sus movimientos y rutinas, y sostuvo que existía un sistema de vigilancia sobre ella.
La denunciante vinculó estas amenazas con investigaciones relacionadas con la muerte del comunicador y activista Robinson del Pezo, asesinado en noviembre de 2025. Ambos habían denunciado presuntas redes de tráfico de tierras y corrupción política en la provincia de Santa Elena.
El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, informó que las autoridades esperan los resultados de la autopsia para determinar las causas de la muerte. Aunque inicialmente se señaló la hipótesis de un suicidio, familiares, activistas y sectores de la sociedad civil reclaman que se investiguen todas las posibilidades antes de llegar a una conclusión definitiva.
Fuente: Telesur.
Foto: Radio Pichincha.


