Unas 50.000 personas, incluidos numerosos pueblos indígenas, marcharon para reclamar medidas urgentes contra la crisis climática y mayor protección para la Amazonía.
Unas 50.000 personas se movilizaron este sábado en Belém para exigir acciones inmediatas a los negociadores de la COP30, a pocos kilómetros del lugar donde se desarrollan las discusiones oficiales. La marcha reunió a organizaciones socioambientales, activistas y comunidades indígenas que reclamaron detener la expansión de los combustibles fósiles y proteger la Amazonía.
La protesta se inscribe en un clima de tensión, luego de que en octubre el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva autorizara a Petrobras a iniciar perforaciones para buscar petróleo a unos 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas. La medida generó fuertes críticas entre especialistas, ambientalistas y líderes indígenas.
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Los manifestantes partieron desde un mercado local y avanzaron hasta las inmediaciones del Parque da Cidade, sede de la COP30, custodiada por un amplio operativo militar. Entre las consignas, destacaron tres grandes tumbas simbólicas dedicadas al “entierro” del petróleo, el gas y el carbón, como reclamo por una transición energética real.
Los pueblos originarios tuvieron una presencia central en la marcha, luego de los incidentes registrados el martes pasado, cuando chocaron con las fuerzas de seguridad que resguardaban el área restringida de negociaciones. Con lanzas, arcos y flechas, volvieron a exigir que la Amazonía sea tratada como una prioridad en la agenda climática global.
La ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, también participó de la manifestación. Aunque expresó reservas sobre el proyecto petrolero cerca de la Amazonía, afirmó que el país debe avanzar en una transición energética justa: “A pesar de nuestros desafíos y contradicciones, tenemos que hacer la hoja de ruta para la transición”, declaró.
Con información de DW.


