Con un hocico similar a una aspiradora y una dentadura que se regeneraba cada dos semanas, el Nigersaurus taqueti fue uno de los herbívoros más eficaces del Cretácico en África. Su descubrimiento revolucionó lo que sabemos sobre la evolución dental de los dinosaurios.
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Hace aproximadamente 105 millones de años, en lo que hoy es la República de Níger, habitaba un dinosaurio singular que cortaba vegetación con la precisión de una podadora. El Nigersaurus taqueti, un saurópodo herbívoro de unos 9 metros de largo y dos toneladas de peso, tenía alrededor de 500 dientes que reemplazaba cada 14 días, según descubrieron paleontólogos liderados por Paul Sereno, explorador de National Geographic.
Este dinosaurio fue identificado por primera vez en la década de 1960 por el paleontólogo francés Philippe Taquet, pero no fue hasta 1999 que fue formalmente descrito y nombrado por Sereno y su equipo, tras una expedición a la remota región de Gadofaoua. Los huesos encontrados eran extremadamente delicados, con paredes tan delgadas que la luz podía atravesarlos.
Lo que distinguía al Nigersaurus de otros saurópodos no era solo su número de dientes, sino su estructura bucal. Su hocico cuadrado y ancho, junto con una mandíbula que funcionaba como tijera, le permitían pastar a ras del suelo, alimentándose de plantas bajas como colas de caballo y otras cubiertas de sílice. Esta dieta abrasiva explicaría la necesidad de un recambio dental tan frecuente.
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Gracias a tecnologías de escaneo digital y tomografías computarizadas, los paleontólogos lograron reconstruir el cráneo y parte del esqueleto del animal, incluso sin un fósil completo. Descubrieron que el Nigersaurus tenía ojos en la parte superior del cráneo y una cavidad cerebral con poco desarrollo del bulbo olfativo, lo que indica una limitada capacidad para oler. Aun así, su diseño corporal estaba optimizado para una vida de pastoreo constante.
El caso del Nigersaurus sigue asombrando a la ciencia no solo por su extraña anatomía, sino por cómo evolucionó para convertirse en uno de los herbívoros más eficientes del Cretácico. Su historia continúa ofreciendo pistas sobre la diversidad y adaptación de los dinosaurios en los ecosistemas prehistóricos de África.
Fuente y foto: National Geographic


