En el marco del 44° aniversario de «El día que Madryn se quedó sin pan», el veterano de la Guerra de Malvinas Raúl Mutio brindó un conmovedor discurso en el que recordó el regreso de los excombatientes al continente y destacó el papel que tuvo Puerto Madryn en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Mutio, integrante del Batallón de Infantería de Marina N° 9, fue destinado a las Islas Malvinas como camillero y, tras el cese de las hostilidades, regresó al país como prisionero de guerra a bordo del buque británico Canberra.
Durante su intervención sostuvo que para muchos veteranos el momento más duro no fue la guerra, sino el regreso. “Lo peor que nos pasó a los excombatientes fue volver de la guerra”, afirmó, al tiempo que rechazó la idea de considerar a quienes participaron del conflicto como víctimas.
“No somos víctimas de la guerra. Somos el orgullo de haber participado porque así lo sentimos en aquel momento”, expresó.
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El excombatiente recordó que cuando partieron hacia las islas fueron despedidos en medio de un clima de entusiasmo y apoyo popular. Sin embargo, aseguró que al regresar la realidad fue diferente y que en gran parte del país encontraron indiferencia y olvido.
“Cuando fuimos nos aplaudían y nos alentaban, pero cuando volvimos no nos esperaron. La honrada excepción fue Puerto Madryn”, remarcó.
Mutio señaló que ese olvido tuvo consecuencias profundas para muchos veteranos y recordó que, con el paso de los años, las secuelas posteriores al conflicto provocaron más pérdidas por suicidio que las registradas en combate.
Al evocar su llegada a la ciudad el 19 de junio de 1982, explicó que los soldados desembarcaron con sentimientos encontrados: el alivio de haber sobrevivido y el dolor por la derrota, las heridas y la pérdida de compañeros.
Además, recordó que antes de desembarcar existía temor por la reacción de la población. Según relató, los superiores les habían advertido que la gente podía estar enojada por el resultado de la guerra y que debían subir rápidamente a los camiones para evitar incidentes.
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“Pensábamos que nos iban a insultar, a escupir o a agredir. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario”, recordó.
Lejos de la hostilidad que imaginaban, los vecinos de Puerto Madryn se acercaron para brindarles apoyo, comida y afecto. Incluso, según destacó, rompieron las barreras de seguridad que se habían dispuesto para evitar el contacto directo con los soldados.
“La sociedad de Puerto Madryn nos atendió con afecto y con amor. Nos brindó algo irrepetible que no volvimos a encontrar durante muchos años en la Argentina”, afirmó.
Mutio resaltó que el gesto de los madrynenses trascendió la histórica imagen del pan compartido con los combatientes que regresaban con hambre y agotamiento físico.
“No solamente fue el pan. Fue el amor y la solidaridad de una sociedad que salió espontáneamente a acompañarnos”, expresó.
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En uno de los momentos más emotivos de su discurso, resumió el sentimiento que aún conservan los veteranos hacia la ciudad.
“Nos aplaudieron cuando fuimos y nos abrazaron cuando volvimos. Y eso nunca lo vamos a olvidar”, afirmó ante el aplauso de los presentes.
Finalmente, agradeció a la comunidad de Puerto Madryn en nombre de todos sus compañeros de guerra y aseguró que el vínculo construido hace más de cuatro décadas permanece intacto.
“Lo único que nos une, además de la patria, es el afecto a Puerto Madryn. Si algún día tuviera que volver, ojalá sea acá, porque sé cómo me van a recibir y sé cómo es esta sociedad”, concluyó.







