El primer gran telescopio construido en Argentina fue fabricado entre 1913 y 1918 en el Observatorio Astronómico de Córdoba. Se trata de un hito en la ciencia nacional, ya que fue diseñado, construido y utilizado con éxito íntegramente en el país. Su nombre rinde homenaje a Charles Dillon Perrine, astrónomo estadounidense que dirigió el Observatorio entre 1909 y 1936.
El Telescopio Perrine comenzó a ser utilizado en 1918 para la observación de nebulosas, cúmulos estelares y galaxias. Su espejo, de 76 centímetros de diámetro, fue tallado en 1913 en el laboratorio de óptica del Observatorio, a partir de un bloque de vidrio de unos 120 kilogramos. Posteriormente, en 1938, Enrique Gaviola mejoró el equipo, reconfigurando su espejo para adaptarlo a un sistema Cassegrain.
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Tras décadas en desuso, en 1970 el telescopio fue trasladado a la Estación de Altura del Observatorio Astronómico Félix Aguilar en El Leoncito, San Juan. La reubicación y la construcción del nuevo tubo estructural en 1977 estuvieron a cargo del ingeniero Arnaldo Casagrande, bajo la dirección sustituta de Carlos Fourcade.
Finalmente, en abril de 2012, el Telescopio Perrine regresó a Córdoba y fue instalado en la cúpula secundaria de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre. Desde su reinstalación el 30 de noviembre de 2012, el telescopio ha sido utilizado para descubrir asteroides y estrellas variables, consolidándose como un emblema de la astronomía nacional. Actualmente, por su tamaño, ocupa el cuarto lugar entre los telescopios operativos de Argentina.
Fuente: Diario Hoy.


