La estrella de reality presentó un nuevo producto para su marca Skims: una faja facial para eliminar la papada. Las redes estallaron con críticas por su precio, efectividad y mensaje sobre la belleza.
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Kim Kardashian vuelve a estar en el centro de la polémica tras el lanzamiento de un nuevo producto para su marca Skims. Se trata de una “banda antipapada” diseñada para envolver el mentón y la cabeza, con el objetivo de reducir el tejido graso en la zona de la mandíbula. El producto fue promocionado como una innovación en rutinas nocturnas de belleza, pero las críticas no tardaron en llegar.
Desde la cuenta oficial de Skims, la empresa definió el accesorio como una “mascarilla facial con soporte ultrasuave para la mandíbula” elaborada con su exclusivo tejido Seamless Sculpt. Las imágenes del producto mostraban cómo se ajusta el vendaje mediante velcros, dejando el rostro al descubierto pero comprimiendo el contorno del mentón.
Lo que parecía ser un nuevo éxito para la empresaria se transformó rápidamente en un escándalo en redes sociales. Cientos de comentarios en Instagram y TikTok tildaron la propuesta de “ridícula” y “tóxica”, cuestionando no solo su efectividad sino también el mensaje implícito que envía a las mujeres. “Más ridículo no hay”, “Reemplacen innovación por estupidez” y “Esto no empodera a nadie”, fueron algunas de las reacciones más repetidas.
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Varios usuarios señalaron que productos similares se consiguen por apenas dos dólares en plataformas como Amazon, mientras que la banda de Skims cuesta 48 dólares. Además, apuntaron que este tipo de vendajes ya existían desde hace años en el mercado asiático, por lo que acusan a Kardashian de apropiarse de una idea antigua y revenderla a precio premium.
Las críticas también alcanzaron a la filosofía de la marca. A pesar de definirse como inclusiva y pensada para “todos los cuerpos”, muchas seguidoras recordaron que Skims ha promovido una estética hegemónica desde su fundación en 2018. “Esto es tóxico. Envejecer es un milagro”, escribió una usuaria. Otra fue más directa: “Toda tu familia se opera la cara y ahora nos querés vender una faja”.
En medio de una conversación global sobre la aceptación del cuerpo, el envejecimiento natural y la diversidad estética, el nuevo producto de Skims reabre el debate sobre el rol de las celebridades en los estándares de belleza. Kim, como tantas veces antes, vuelve a ser señalada por capitalizar las inseguridades femeninas para generar ingresos.
Fuente y foto: TN


