La tendencia de aumentar al máximo el consumo de proteína y fibra gana terreno, pero especialistas advierten que el exceso puede ser contraproducente para la salud.
El fenómeno conocido como “maxxing” se volvió viral en redes sociales, impulsado por influencers que promueven el consumo elevado de nutrientes como proteína y fibra. Bajo la lógica de que “más es mejor”, esta tendencia busca mejorar la salud, la energía y el rendimiento físico.
El “proteinmaxxing”, centrado en aumentar la ingesta de proteínas, se apoya en el rol clave de este macronutriente para la reparación de tejidos y el sistema inmune. Sin embargo, especialistas advierten que un exceso no necesariamente genera beneficios adicionales y puede incluso ser perjudicial.
En paralelo, la fibra dietética se posiciona como la nueva protagonista. En redes, usuarios muestran dietas cargadas de semillas, avena y granos, asegurando que ayudan a controlar el hambre y mejorar la salud intestinal. Este interés creciente también fue capitalizado por la industria alimentaria.
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Grandes compañías comenzaron a destacar el contenido de fibra en sus productos, en respuesta a una demanda en aumento, especialmente entre jóvenes. Según estudios recientes, una proporción significativa de consumidores busca mejorar su alimentación enfocándose en estos nutrientes.
No obstante, nutricionistas coinciden en que, si bien ambas tendencias tienen fundamentos válidos, deben aplicarse con equilibrio. “No siempre más es mejor”, advierten, remarcando la importancia de respetar las recomendaciones diarias y evitar cambios bruscos en la dieta.
También se señala el riesgo de seguir consejos generalizados en redes sociales. Muchos influencers no cuentan con formación científica y, en algunos casos, promueven productos o prácticas sin respaldo profesional.
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En cuanto a cantidades, especialistas sugieren una ingesta equilibrada de proteínas distribuida en alimentos cotidianos, mientras que la fibra debería ubicarse entre 25 y 38 gramos diarios, según edad y sexo.
Además, recomiendan priorizar alimentos reales por sobre suplementos o productos industrializados. Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales continúan siendo la base de una dieta saludable.
Finalmente, los expertos coinciden en que no existen soluciones mágicas. La clave sigue siendo una alimentación variada, adaptada a cada persona y, ante dudas, consultar con profesionales de la salud.
Con información de DW.


