La puesta en escena del entretiempo del Super Bowl tuvo un fuerte sello latino y una sorpresa inesperada: el interior de la famosa “casita” de Bad Bunny fue diseñado por un argentino que logró llevar la memoria de las abuelas latinoamericanas al escenario más visto del planeta.
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El histórico show de Bad Bunny en el Super Bowl no solo deslumbró por su despliegue visual y musical, sino que dejó un potente mensaje cultural en el escenario más emblemático y masivo de Estados Unidos. En el centro de esa puesta estuvo la icónica “casita”, símbolo de su gira mundial, que por primera vez mostró su interior y reveló un detalle clave: su diseño fue obra de un argentino.
La escenografía, inspirada en las viviendas tradicionales de Puerto Rico y América Latina, funcionó como corazón del espectáculo del entretiempo, acompañado por figuras como Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Jessica Alba. Pero el verdadero impacto estuvo en los detalles: muñecos de porcelana, costureros, latas de galletitas, flores artificiales y objetos religiosos que remitieron, en pocos segundos, a la clásica casa de la abuela latina.
“Me llamaron a mediados de diciembre para bloquear fechas, sin darme demasiada información”, contó Federico, el artista argentino a cargo del diseño interior. Tras ser aprobado por el equipo creativo de Bad Bunny y la NFL, asumió el desafío de intervenir un espacio que ya existía por fuera, pero que nunca había sido pensado por dentro. “Era un reto hermosamente grande ser el primero en diseñarla”, explicó.
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El proceso creativo fue un intercambio intenso con el director francés y la directora creativa británica del equipo del artista puertorriqueño. Federico aportó referencias profundamente personales y culturales. “Como latino, representar la casa de la abuela es algo natural. Ahí conviven lo religioso, lo kitsch, los recuerdos, la migración y el amor familiar”, detalló.
El proyecto llegó en un momento de reinvención personal. A punto de cumplir 43 años y viviendo en Los Ángeles, Federico atravesaba la crisis de la industria audiovisual estadounidense, afectada por huelgas sindicales y el avance de la inteligencia artificial. Como tantos argentinos, decidió reinventarse: empezó vendiendo empanadas desde su casa, luego abrió un local gastronómico y hoy lidera un espacio cultural y culinario en expansión llamado “Fuego”.
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Su participación en el show se dio gracias a la recomendación de una colega de producción, quien destacó tanto su identidad latina como la calidad de su trabajo. “Ser latino hoy en Estados Unidos tiene un doble significado”, reflexionó Federico. “En un contexto de marginalización, este show demostró que somos cultura, trabajo, familia, pasión y motor económico”.
El mensaje fue claro y contundente: en el espectáculo más visto del mundo, Bad Bunny convirtió su show en una celebración de la identidad latinoamericana, con un argentino como protagonista silencioso detrás de una de las imágenes más memorables de la noche.
Fuente y foto: TN


