Tres embarcaciones artesanales de la flota amarilla —Yakisa, Barracuda y Alborada— se hundieron el lunes en el puerto de Caleta Paula tras el violento temporal de viento y oleaje que afectó al norte de Santa Cruz. Las ráfagas superaron los 180 km/h y provocaron el colapso de los barcos, aunque sin dejar heridos.
El presidente de la Unidad Ejecutora Portuaria de Santa Cruz (UNEPOSC), Walter Uribe, confirmó que ya comenzó el operativo técnico para recuperar las naves. “Se está trabajando en un plan de reflotamiento”, indicó, y precisó que buzos profesionales inspeccionaron las embarcaciones para evaluar su estado.
Uribe remarcó que las primeras pericias aportaron un dato clave: “No hay ningún tipo de derrame o fuga de hidrocarburos”. Prefectura Naval supervisa la seguridad ambiental y deberá aprobar el plan que presentó la empresa de salvamento para iniciar el reflotamiento.
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El gobernador Claudio Vidal lamentó las pérdidas materiales y destacó la ausencia de lesionados, además de reconocer el trabajo del COE en medio del temporal que afectó a gran parte de la provincia. Las tripulaciones lograron ponerse a salvo sobre el muelle.
Paralelamente, Uribe informó que Santa Cruz participará el 25 de noviembre en un encuentro portuario en La Plata para avanzar en la línea de cabotaje entre Buenos Aires y Punta Quilla, una iniciativa que busca mejorar la logística y el transporte marítimo provincial.
El funcionario adelantó que para 2026 ya se trabaja en un plan operativo conjunto con la Secretaría de Pesca y el Ministerio de Trabajo para la próxima temporada de calamar, cuya actividad comenzará en enero y demandará coordinación entre todos los puertos santacruceños.


