Autoridades sanitarias insistieron en la importancia de detectar tempranamente síntomas compatibles con la enfermedad y aplicar medidas preventivas en criaderos familiares y de autoconsumo.
El sistema sanitario nacional renovó las recomendaciones destinadas a quienes crían aves en entornos domésticos, con el objetivo de fortalecer la prevención frente a la influenza aviar altamente patógena. La estrategia apunta a mejorar la detección temprana de posibles casos y reducir el riesgo de propagación del virus.
Desde los organismos de control recordaron que las aves de traspatio forman parte de la red de vigilancia epidemiológica. Por ese motivo, cualquier signo sospechoso debe ser reportado de inmediato para permitir una respuesta rápida y evitar consecuencias sobre la producción avícola y la sanidad animal.
La influenza aviar es una enfermedad viral de alta transmisibilidad que puede afectar tanto a aves domésticas como silvestres. Su identificación precoz resulta clave para contener eventuales focos y preservar las condiciones sanitarias alcanzadas por el país en materia de comercio y producción avícola.
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Entre los síntomas que requieren atención se encuentran la mortandad repentina, dificultades respiratorias, pérdida de apetito, decaimiento general, diarrea, secreciones nasales y una marcada disminución en la postura de huevos. También pueden presentarse alteraciones neurológicas y cambios visibles en la coloración de crestas, barbillas y patas.
Especialistas remarcaron que, ante una sospecha, se debe evitar la manipulación innecesaria de las aves afectadas, restringir el contacto con otros animales y reforzar la higiene de corrales, bebederos y comederos. Estas acciones contribuyen a limitar la circulación del virus mientras se realiza la evaluación sanitaria correspondiente.
Asimismo, se recomendó impedir el contacto entre aves domésticas y especies silvestres, utilizar indumentaria exclusiva para las tareas de manejo y verificar el origen sanitario de cualquier ejemplar incorporado a un establecimiento familiar. La bioseguridad sigue siendo una de las principales herramientas de prevención.
Las autoridades destacaron que cada aviso oportuno permite activar mecanismos de control y proteger no solo a los productores, sino también a toda la cadena avícola. La vigilancia permanente y la colaboración de los criadores continúan siendo fundamentales para mantener bajo control el riesgo de ingreso y diseminación de la enfermedad.
Fuente: Argentina.gob.ar


