La tensión entre Rusia y Estados Unidos escaló nuevamente después de que Moscú confirmara que mantendrá el control de sus activos petroleros en Venezuela, rechazando implícitamente las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de administrar los recursos energéticos del país caribeño. Este intercambio de posiciones se produce en el marco de un conflicto más amplio por la influencia política y económica en Caracas.
La firma estatal rusa Roszarubezhneft, que gestiona los activos petroleros de Rusia en Venezuela, emitió un comunicado donde afirmó que dichas instalaciones “son propiedad del Estado ruso” y que continuará cumpliendo con sus compromisos con socios internacionales, en cumplimiento de la legislación venezolana y del derecho internacional. La empresa subrayó que el plan es seguir desarrollando proyectos en conjunto con Venezuela.
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Roszarubezhneft se formó en 2020 y adquirió las participaciones venezolanas que antes pertenecían a la petrolera estatal rusa Rosneft, tras sanciones impuestas por Washington contra esta última. Desde entonces, sus operaciones han sido muestra de la cooperación estratégica energética entre Rusia y Caracas, incluso mientras el gobierno estadounidense presionaba con sanciones y bloqueos petroleros.
Por su parte, autoridades de Estados Unidos han expresado su intención de controlar indefinidamente la producción petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas norteamericanas, argumentando que deben proteger los intereses y seguridad energética de su país y sus aliados. Este plan, según declaraciones públicas de funcionarios, incluiría la participación de corporaciones estadounidenses en la explotación y ventas de crudo.
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El enfrentamiento diplomático por los recursos energéticos venezolanos se inserta en un contexto de rivalidades geopolíticas más amplias entre las potencias globales. Rusia mantiene relaciones estratégicas con Venezuela, que incluyen proyectos conjuntos en el sector petrolero y cooperación en otras áreas, mientras Estados Unidos presiona para limitar la influencia de Moscú e incluso de otros actores como China e Irán en la región.
Fuente: TN.


